La panza es lo primero
La relación entre ambos temas está en que el presidente Morales inauguró la construcción de lo que pronto será (esperamos) la primera planta petroquímica boliviana, para producción de úrea y amoniaco en Bulo Bulo.Es que la úrea es fertilizante y fertilizantes es lo que Bolivia está...
La relación entre ambos temas está en que el presidente Morales inauguró la construcción de lo que pronto será (esperamos) la primera planta petroquímica boliviana, para producción de úrea y amoniaco en Bulo Bulo.Es que la úrea es fertilizante y fertilizantes es lo que Bolivia está necesitando para mejorar su producción de alimentos. Hace menos de una semana, en un foro sobre insumos agropecuarios, el presidente de la Asociación respectiva (APIA), Marcelo Traverso, decía:Bolivia debe Aumentar la producción agrícola nacional entre un 70 a 75 por ciento le permitirá al país lograr la seguridad alimentaria con soberanía en los próximos 12 años y, así, cumplir con uno de los pilares de la agenda patriótica 2025 diseñada por el Gobierno,Esperemos que la planta en Bulo Bulo no tenga los inconvenientes de la otra planta, la separadora de hidrocarburos líquidos, que también está en construcción. Pero sigamos con los alimentos, que son, como dijimos, lo primero.La Seguridad alimentaria es precaria, pero no solamente en Bolivia, sino en todo el mundo. La FAO, que es la agencia de Naciones Unidas que se ocupa de esto, afirmó hace poco que existe un desperdicio anual de 1.300 millones de toneladas de alimentos.Por supuesto que semejante desperdicio no es porque el planea no produzca suficientes alimentos, sino porque producirlos y comercializarlos es un negocio global que no armoniza con la soberanía alimentaria, sino con “los desatinos del mercado”.Por eso en alguna oportunidad comentábamos que Seguridad Alimentaria no puede separarse de Soberanía Alimentaria y eso significa que la alimentación, como fundamento del “mejor vivir” debe ser responsabilidad del Estado y no dejarla a expensas de los mercaderes.Por eso es doblemente importante lo de la planta para producción de urea, porque refuerza tanto la seguridad como la soberanía alimentaria en nuestro país y finalmente nos permitirá obtener de “nuestro gas” algo de valor agregado.Por eso, el proceso de construcción de esa planta, que es largo y complejo, debe merecer el seguimiento y el apoyo de quienes priorizan los verdaderos intereses nacionales y no solamente lo de algún sector, el de los “agronegocios”, principalmente.Solo después de lograr esas metas se puede pensar hasta en la exportación de alimentos, porque, como también decía Traverso: Si bien hoy existen niveles óptimos de exportación de soya, no sucede lo mismo con el trigo, el arroz y la papa, por ejemplo, ya que estos alimentos son traídos de países vecinos para satisfacer la demanda interna. Y que valga la oportunidad para volver a mencionar al periodista mexicano Eduardo del Río García, más conocido con el pseudónimo de Rius, quien fue el autor de ese libro que utilizamos para titular el comentario de hoy.


