Cuentas deportivas
Por eso revisamos estadísticas relacionadas con los deportes y preferimos hacerlo tomando como base los juegos olímpicos, porque el deporte en su formato “profesional” es algo que terminaría trasminado de toques policiales o judiciales y ese no es el propósito de este comentario.Es que la...
Por eso revisamos estadísticas relacionadas con los deportes y preferimos hacerlo tomando como base los juegos olímpicos, porque el deporte en su formato “profesional” es algo que terminaría trasminado de toques policiales o judiciales y ese no es el propósito de este comentario.Es que la profesionalización del deporte lo privatiza, desvinculándolo, de alguna manera, de las políticas públicas que están bajo la responsabilidad del Estado y que deberían, por lo menos en teoría, orientarse hacia el “mejor vivir” de toda la población.Hagamos las cuentas, entonces. Si consideráramos solamente la cantidad de población, en los últimos juegos olímpicos, el año pasado, Cuba no debería haber ganado ni una sola medalla, porque su población es menos del uno por ciento de la de EE.UU. que gano 100. Cuba ganó 14.La misma cuenta nos sale, poco más o menos, considerando las 88 medallas de China y sus mil millones de habitante, frente a los escasos 10 millones que tiene Cuba. Los números son contundentes y no hay donde perderse.Lo que sucede es que el deporte, en Cuba, lo mismo que la salud y la educación es responsabilidad del Estado y no está supeditado a los caprichos ni a los intereses particulares, como en casi todo el resto del mundo.Por supuesto que con solamente crear un Ministerio del Deporte no cambiará mucho la situación en Bolivia. Habrá que hacer muchos trabajos colaterales, pero es precisamente del “cambio” de lo que venimos hablando hace muchísimos años. Y esperándolo.No iremos al campeonato mundial de futbol en el Brasil, salvo que lo hagamos clandestinamente como algunos políticos o como muchos negociantes de sustancias ilícitas, pero ya dijimos que de esos temas policiales no nos ocuparemos ahora, sino luego.Sigamos con el deporte, esa actividad que solamente cuando esté realmente democratizada y bien manejada por el Estado podrá darle a Bolivia algunas satisfacciones internacionales. Como le da a Cuba actualmente.En la obra de la periodista canadiense Naomi Klein, “No logo”, encontramos un dato cruelmente pintoresco. Mientras a la “Star” del basquetbol le pagan miles de dólares por fotografías con unos zapatos Nike, a quienes los hacen les pagan menos de diez centavos por cada par que fabrican.Sabemos, también, porque no hace falta que alguien imite a Snowden filtrándolo, que el futbol está trasminado por negociados, como el bullado caso de soborno a la FIFA para que Qatar realice el Próximo mundial, después del de Brasil.Y se ha repetido hasta el cansancio que “dineros calientes” están involucrados en muchas actividades deportivas, que en Estados Unidos sirven de base para el poco limpio negocio de las apuestas.Esperemos, entonces, que armen ese Ministerio de Deportes y que con él llegue también a esa área el tan esperado y tan alardeado “cambio”.


