A los amigos no se espía

Pero bien dicen que la realidad supera a la más afiebrada imaginación, porque resulta que, efectivamente, Estados Unidos sí estaba espiando a ese más que amigo socio, que es México y a ese potencial sub imperio que parece estarle haciendo algo de competencia, o sea, Brasil.La situación nos...

Pero bien dicen que la realidad supera a la más afiebrada imaginación, porque resulta que, efectivamente, Estados Unidos sí estaba espiando a ese más que amigo socio, que es México y a ese potencial sub imperio que parece estarle haciendo algo de competencia, o sea, Brasil.La situación nos puso a pensar también en esos tan mentados valores de nuestra civilización occidental, entre los cuales está “la amistad”, que aparentemente estaría siendo traicionada por los Estados Unidos. La claridad vino por donde menos lo esperábamos, por la cadena de televisión gringa CNN, a la cual periodista británico Glenn Greenwald, reveló que los documentos secretos filtrados por Edward Snowden indican que la (NSA) realizó espionaje sobre recursos energéticos en México.Dijo, además, que “Hay documentos que indican que uno de los temas sobre los que más espían en México es energía y petróleo. Ellos (la NSA) están interesados en esos temas, no sólo acerca de seguridad nacional o drogas, como la gente podría pensar”. O sea que para los Estados Unidos y su Agencia Nacional de Seguridad (NSA) no existen amigos ni aliados, sino “intereses”, especialmente intereses energéticos, o petróleo, del cual Sergio Almaraz decía que ensucia todo, especialmente las conciencias.Eso hace replantear totalmente el panorama geopolítico, donde no se debe uno ni imaginar que existan amigos o enemigos, sino solamente intereses, que en el caso del petróleo son netamente intereses financieros para no llamarlos “imperialistas”.Recordemos que en “nuestra región”, además de los espiados México y Brasil, hay otros países con recursos energéticos, Venezuela y Ecuador especialmente, pero también Bolivia, donde seguramente también están espiando.Así ser agrega un nuevo elemento a problemas como la pelea del gobierno ecuatoriano con la petrolera Chevron, la tenacidad británica por mantenerse en las Malvinas, donde buscan petróleo casi desesperadamente (Gran Bretaña también “sabe” espiar) y otros casos.Lo cual nos lleva a la conclusión de que no somos nosotros los fanáticos, por pretender dedicarle más tiempo a las cuestiones petroleras y energéticas. Estados Unidos también lo hace aun corriendo el riesgo de molestar a sus “amigos”.Con ideas como esa la preocupación por lo que sucede en Siria se subalterniza por lo que podría suceden en el antiguo “patio trasero” de los gringos, donde acciones de integración con esencia bolivariana, como Unasur, o Celac, crecen y se fortalecen todos los días.En ese orden de ideas, se explican las acciones contra la integración, estimuladas por Washington, donde, por cierto, todavía funciona, aunque muy venida a menos, la Organización de Estados Americanos, OEA.Y se explica, también, la creación de “contrapesos” a las acciones integracionistas, como es el caso de la Alianza para el Pacífico.Sigamos también nosotros pendientes del petróleo, entonces.


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