Problemas también con Brasil y México
En el fondo está el espionaje. Según las noticias, el canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, citó al embajador de Estados Unidos, Thomas Shannon, para pedirle explicaciones y advirtió que si se confirma el espionaje al Gobierno, este podría llevar el caso al examen de Naciones...
En el fondo está el espionaje. Según las noticias, el canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, citó al embajador de Estados Unidos, Thomas Shannon, para pedirle explicaciones y advirtió que si se confirma el espionaje al Gobierno, este podría llevar el caso al examen de Naciones Unidas.Horas antes, un canal de televisión brasileño había divulgado la información de que la presidenta Dilma Rousseff había sido víctima de espionaje de la NSA (donde trabajaba Edward Snowden), hubo reunión de gabinete y de ahí salió la cita al embajador gringo.El problema en México es casi idéntico, pero allí no se menciona a un canal de televisión como la fuente, sino a un periodista estadounidense, Glen Greenwald quien habría revelado que a Peña Nieto (cuando era candidato presidencial) también lo habría espiado la NSA.Siempre según las noticias, ahora “globalizadas” también el gobierno mexicano habría citado al Embajador de Estados Unidos para “expresar su enérgico extrañamiento y exigir la realización de la investigación señalada”.De manera que la tormenta iniciada por el antiguo espía de la National Security Agency, NSA, Edward Snowden continúa y es posible que resulte mucho más complicada que una de esas muy conocidas tormentas tropicales y que reciba más atención de la prensa.Las informaciones, por ahora, son solamente noticias periodísticas pero no existen motivos para dudar de ellas, porque provienen de agencias habitualmente confiables. Pero habrá que esperar las reacciones de Washington.No es el mejor momento para el presidente Barack Obama, que ya tiene tremendo problema para conciliar su Premio Nobel de la Paz con la que parece inminente orden suya para atacar militarmente a Siria.Es probable que no dé la orden de inmediato, porque resolvió consultar la opinión del Congreso aunque no tiene obligación legal de hacerlo. Su antecesor, George W. Bush no lo hizo y no pasó nada.Eso de que el Ministro de Relaciones Exteriores del Brasil amenace con llevar el caso de espionaje ante las Naciones Unidas, tampoco es una gran amenaza, porque Washington le presta atención a la ONU solamente cuando le conviene (Cuando le conviene a Washington, obvio)Así está la situación en este precario orden internacional que está necesitando con urgencia una recomposición, que seguramente se dará en algún momento, pero esperamos que no demore demasiado.Lo del ataque militar a Siria lo sabremos en más o menos una semana y, como es también obvio, lo del espionaje a México y al Brasil tendrá que esperar “turno” para tener respuesta formal del gobierno estadounidense.Se está demostrando, hasta la saciedad, que no había sido nada fácil construir un imperio y que es todavía menos fácil mantenerlo.Lo cual le da razón a quienes sostienen que Estados Unidos es un “imperio inconcluso”.


