Causas y efectos en Siria y en Colombia

En este momento, por ejemplo, tenemos a la vista dos casos para ilustrar lo anterior: Siria y Colombia. De Siria sabemos que las causas de su actual caótica guerra civil es su posición geopolítica estratégica y su gas de petróleo. No es que Siria tenga “demasiado” gas ni “demasiado”...

En este momento, por ejemplo, tenemos a la vista dos casos para ilustrar lo anterior: Siria y Colombia. De Siria sabemos que las causas de su actual caótica guerra civil es su posición geopolítica estratégica y su gas de petróleo. No es que Siria tenga “demasiado” gas ni “demasiado” petróleo, pero está muy relacionada con Irán que sí lo tiene y es algo sabido que a Irán “le tienen ganas”, como se las tenían a Irak o a Libia, que ya fueron invadidos.Colombia no tiene mucho petróleo, ni tiene gas, pero allí la causa de la violencia, que no ha llegado aún a ser guerra civil, es la tierra, la tierra agrícola, que no está en manos de quienes la trabajan y que además, deben cargar con la desventaja de los tratados de libre comercio, TLC.Colombia, sin tener la seguridad ni la soberanía alimentaria garantizadas, se empeñó en un TLC con los Estados Unidos y el efecto directo es que ahora sus campesinos, los colombianos, no tienen las mínimas condiciones para producir.Entre el pago a los dueños de las tierras, los costosos agroquímicos (generalmente importados) y en algunos casos la desigual competencia con productos agrícolas que también pueden ser importados de donde la produzcan sin tantas dificultades, los campesinos no tienen opción.Por eso comenzaron hace 14 días un “paro nacional agrario” que tiene al país totalmente alborotado y desabastecido y ahora, además, militarizado, por orden del presidente Juan Manuel Santos, quien originalmente decía que no había “paro nacional”, sino problemas locales.Cuando el pueblo está agobiado y se rebela, cualquier cosa puede pasar, aunque luego, como decíamos, los que alarman y preocupan sean los efectos, ignorando que no hay, no hubo nunca, un efecto sin causa.Quizás, al momento de leer este comentario, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama (Premio Nobel de La Paz, por cierto) ya haya ordenado el ataque contra Siria, lo cual sería muy lamentable.Quizás, en Colombia, el Paro Nacional Agrario no se convierta en la toma violenta de las tierras por los campesinos que, por ahora, solamente bloquean carreteras y apedrean oficinas de bancos en las ciudades.De esas acciones radicales de “los condenados de la tierra” tenemos magnífico análisis de Franz Fanón, pero tenemos, además, la experiencia de nuestra propia reforma agraria, que fue en realidad una rebelión popular legitimada “a posteriori”.Y no olvidemos, tampoco, que en América Latina está el petróleo de Venezuela, y el de México y el cada vez más abundante del Brasil, además de “nuestro gas”. Esas son causas para efectos imprevisibles de las cuales nos seguiremos ocupando constantemente.Para que no tengamos efectos indeseables “el rato menos pensado”, como suele decir con tanto ingenio nuestro pueblo. 


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