Reflexiones desde el Cursillo Crecer en la fe
La fe es el esfuerzo por conseguir lo que esperamos, el convencimiento respecto de lo que no vemos.Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por una palabra de Dios y entendemos que el mundo visible no tiene su origen en lo que se palpa. (Hebreos 11).¿Es esto lo que siento cuando me...
La fe es el esfuerzo por conseguir lo que esperamos, el convencimiento respecto de lo que no vemos.Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por una palabra de Dios y entendemos que el mundo visible no tiene su origen en lo que se palpa. (Hebreos 11).¿Es esto lo que siento cuando me pregunto si tengo fe?, en realidad ¿Creo de verdad, con profundidad, con convencimiento?.Muchas circunstancias en la vida hacen tambalear nuestra fe: cuando la enfermedad, la pobreza, el dolor, la pérdida de nuestros seres queridos, cuando el infortunio golpea nuestra puerta, allí nuestra se fe tambalea, porque está a punto de desfallecer, de acabarse.Pero para que nuestra fe sea inquebrantable, es necesario que sea fuerte, que resista los embates de la tormenta de la vida.Fe es creer y para creer en algo o en alguien, tenemos que conocer, tenemos que creer con convencimiento, con seguridad y con la inteligencia. Si conocemos a Cristo, vamos a creer en El, pero ¿Cómo?, conociendo su vida, sus deseos, sus mandamientos, qué es lo que quiere de mi y por qué; una vez que hayamos conocido al Señor, vamos a sentir esa fe en el corazón, vamos a creer sintiendo que amamos al Maestro y esto nos llevará a practicar nuestra fe, esta práctica se traducirá en obras que darán testimonio de lo que creemos.Debemos tener fe ante el trabajo. Cuando actúes no confíes solo en tu trabajo, confía en El Señor, todo lo que emprendas hazlo en su nombre, tu trabajo está potenciado por la confianza que pones en El.¿Por qué temer?, ¿Por qué acongojarnos?, ¿Por qué no decidirnos?, ¿Por qué no lanzarnos? Debemos tener fe ante el dolor. Es ante esta realidad donde se prueba la verdadera fe.No te acongojes, no te desanimes, aún cuando parezca que El Señor está ausente. El está a tu lado.No te desesperes cuando la tempestad del dolor zarandea tu barca, confía, porque en esa barca puede andar El Señor Jesús; aunque parezca que El está dormido reclinado sobre el cabezal de la barca, la barca flota… porque El no duerme, está contigo.En el dolor y en la adversidad es cuando se templa nuestra fe.Que no vaya a decirte El Maestro, lo que a los apóstoles ¿Porqué dudáis, hombres de poca fe? (Mt. 8-26).Debemos tener fe ante la pobreza. Si la pobreza que es la escasez nos atrapa y estamos sufriendo la preocupación, quizás la angustia al no poder enfrentar los problemas que nos causa este sufrimiento.Piensa detenidamente ¿Por qué El Señor siendo infinitamente rico, ha querido nacer, vivir y morir en la pobreza?.Algo grande debe ver Dios en la pobreza, por eso su predilección por los pobres.La pobreza te asemeja a El, no dejes que tu fe se debilite, más aún; confía.Son muchas las flores que tienen espinas, los hijos de Dios, no suelen vivir sin ellas.Las dificultades y el sufrimiento pasarán, no te acobardes, confía y crecerás en la fe.Es para recordar la frase del Maestro: “Tened confianza, yo he vencido al mundo” (Jn. 16-33). El ha vencido y sigue venciendo, solo falta que tú lo creas.¡Tened confianza! no andes medroso, preocupado, como si nada queda ya por hacer, ni por esperar, como si se hubiera perdido todo y para siempre… ¡Tened confianza, yo he vencido al mundo!En tu nombre dijo San Pedro, echaré las redes (Lc. 5-5). Ahí está el secreto del éxito: “En Tu nombre”. ¡En el nombre del Señor!Digamos: ¡Aumenta mi fe!


