El gas es inocente
La historia corta del gas en Tarija es, pese a los pocos años que protagoniza noticias, algo truculento y tenebroso. Tiene, además de muchas denuncias de corrupción, por lo menos un asesinato notable (no sabemos cuántos más podría haber, poco notables), varios sujetos en la cárcel y un...
La historia corta del gas en Tarija es, pese a los pocos años que protagoniza noticias, algo truculento y tenebroso. Tiene, además de muchas denuncias de corrupción, por lo menos un asesinato notable (no sabemos cuántos más podría haber, poco notables), varios sujetos en la cárcel y un largo etcétera de similares aderezos.Ahora, quienes están en el banquillo de acusados (aunque es difícil, habrá que aplicarles la presunción de inocencia) son el ministro de Hidrocarburos, Juan José Sosa, y el ya añejo presidente de YPFB (no sabemos por qué sigue siendo “interino”), Carlos Villegas.Una vez más la materia generadora de la investigación son los hidrocarburos licuables, que están en el gas tarijeño y que se siguen entregando a la Argentina y al Brasil, como si no tuvieran un importante valor adicional. Por trajines turbios relacionados con la construcción de la mentada planta separadora de esos hidrocarburos licuables, fue asesinado un empresario enredado en gestiones torcidas que no han sido aún explicadas en forma satisfactoria y completa.Por esos mismos trajines pasó Santos Ramírez de ser un poderoso político y presidente de YPFB a presidiario retenido en una cárcel, desde donde, sin embargo, sigue salpicando detalles de complicidades que tampoco han sido “exhaustivamente” investigadas.Pero insistimos. El gas es inocente. Es una materia inerte que aunque no tiene efectos sicotrópicos, obnubila y alucina a muchas personas, posiblemente por los negocios de millones de dólares que alimenta.Esos hidrocarburos licuables, para obtener los cuales no termina la ya tenebrosa historia de la “planta separadora”, contienen olefinas, que son utilizadas para la producción de numerosos productos, entre ellos, la mayoría de los plásticos. Es decir, a partir de ellos se puede comenzar a hablar en serio de petroquímica y de los millones de dólares que eso significa. Millones que, por cierto hace años los está obteniendo Brasil del gas que le enviamos desde Tarija, sin separar los licuables. El asunto es, en realidad, sencillo.Según información que ya es de conocimiento público, el cuestionamiento sobre la deuda del no pago de regalías por licuables que YPFB exporta a Brasil toma fuerza cada día en Tarija. Diputados de oposición señalaron que el impago de estas regalías es un grave daño para la región, por lo que anunciaron que presentarán una denuncia formal contra las autoridades en hidrocarburos por provocar un daño a la economía del departamento. El diputado nacional Roy Moroni Cornejo, informó que la justificación para dicho proceso se encuentra en plena elaboración, y confirmó que será presentada la próxima gestión, después del receso legislativo y judicial.De manera que esta parte de la historia apenas comienza y puede resultar tan truculenta como la que ya se conoce. O aún más.Sin embargo, ratificándonos en lo que ya dijimos, insistimos en que de cualquier manera, el gas es inocente.El resto, ya veremos.


