Para un 2013 aún mejor

Así, agrega Barrios, “daremos el gran salto cualitativo y cuantitativo pendiente, que pasa por la Soberanía Cultural a partir de la Geopolítica, entendiendo a ella como el Pensamiento estratégico del movimiento de la Historia en la dinámica de los espacios que nunca son neutros, y para...

Así, agrega Barrios, “daremos el gran salto cualitativo y cuantitativo pendiente, que pasa por la Soberanía Cultural a partir de la Geopolítica, entendiendo a ella como el Pensamiento estratégico del movimiento de la Historia en la dinámica de los espacios que nunca son neutros, y para nosotros lograrlos existe un único camino, una Geopolítica de la Patria Grande, para lograr nuestro pasaporte a la historia”.Al referirse a la historia (que de ninguna manera ha terminado) Barrios hacía alusión a otro pensador latinoamericano, Helio Jaguaribe, quien también ha realizado invalorables aportes a ese anhelo patriótico de tantos latinoamericanos, entre los cuales son los más dignos de destacar (pero de ninguna manera los únicos) nuestros libertadores: Simón Bolívar y José de San Martín.A propósito del movimiento de la historia “en la dinámica de los espacios que nunca son neutros”, es útil destacar que lo que se está avanzando en el “gigantesco esfuerzo” integracionista, no está constantemente dificultado por todo tipo de intentos, tanto desde afuera como desde adentro de nuestros propios países, para que esa integración no se logre, o por lo menos se demore más.Uno de esos escollos, con nítido perfil político y también nítida orientación hegemónica, fue la llamada “Alianza del Pacífico”, que armaron los presidentes Alan García, del Perú, Felipe Calderón de México, Juan Manuel Santos de Colombia y Sebastián Piñera de Chile.Ocuparse de la ideología de esos mandatarios (dos ya dejaron de mandar) es totalmente ocioso, porque sus preferencias son plenamente conocidas y una de las finalidades de su “alianza” (la principal, sino la única), es contrarrestar el esfuerzo integracionista del Mercosur, que ha sido también este año notablemente consolidado con el ingreso pleno de Venezuela y los de Ecuador y Bolivia, que están en pleno proceso..No son, sin embargo, laureles que permitan distraer la atención, sino, al contrario, estímulos que aviven nuestro espíritu patriótico, de Patria Grande.Como no se trata de un “simple” convenio aduanero, ni de una herramienta para el libre comercio, como algunos erróneamente aún creen, la integración este año avanzó notoriamente con la formalización del Consejo Suramericano de Defensa que constituye el músculo de UNASUR y el sustituto natural del destinado Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, que se maneja desde Washington y que de recíproco no tiene nada, como ya se ha demostrado en las Malvinas y en otros ejemplo que habrá tiempo de seguir analizando.Por eso, para concluir, es suficiente hacer notar que el 2012 fue un año fructífero para la integración latinoamericana y que el 2013 tendrá que serlo mucho más. No solo por los deseos de que así sea, sino por las acciones que ya debemos tener programadas.Para que sea un feliz año.

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