El burocratismo
que de lo que seguramente se está quejando es del “burocratismo”, que es la tendencia a utilizar el aparato burocrático de manera coactiva. Aparte de la ineficiencia administrativa, la consecuencia más palpable del burocratismo es el inevitable distanciamiento entre las personas y los...
que de lo que seguramente se está quejando es del “burocratismo”, que es la tendencia a utilizar el aparato burocrático de manera coactiva. Aparte de la ineficiencia administrativa, la consecuencia más palpable del burocratismo es el inevitable distanciamiento entre las personas y los organismos administrativos ya sean estos organismos pertenecientes a estados, empresas o cualquier otro tipo de organización.En este caso, el de la seguridad ciudadana, se asegura que ese burocratismo “es el mayor obstáculo a la hora de destinar recursos a favor del equipamiento e infraestructura de la Policía Nacional”.Hay que recordarle al mayor Carlos Santander (que es el funcionario que hizo el reclamo) que la existencia de más policías y más cuarteles no garantizan mayor seguridad ciudadana, que es algo mucho más complejo que la vigilancia y la represión de delitos. Según Santander, lo moroso y problemático este año fueron las licitaciones para la construcción de unidades policiales en varios municipios, ya que se enfrentó hasta tres licitaciones sin resultados positivos, “hasta que se contrató por excepción demorando el inicio de obras”.Hay que reconocer, sin embargo, que el caso del burocratismo estatal es una forma deliberada de alejar a los ciudadanos de sus derechos legítimos mediante la desorientación y el desgaste utilizando para ello exigencias administrativas excesivas. Se opone por tanto al concepto de democracia real pudiendo decirse que en mayor o menor grado está presente en todo tipo de regímenes.La burocratización, en efecto, se caracteriza por rigidez e inercia en los procesos, tomando decisiones con lentitud o siendo imposible aplicarlas al presentarse casos inusuales, e igualmente retrasando los cambios, evolución y adaptación de viejos procesos a nuevas circunstancias;Existe la errónea suposición de que el sistema es siempre perfecto y correcto por definición, provocando que su organización sea poco proclive al cambio y a la autocrítica. Y esto se ha vuelto especialmente cierto para la sociedad boliviana, a la que se le ofreció precisamente cambio, pero antiguos esquemas funcionales, entre ellos el del burocratismo estatal, permanecen idénticos, haciendo que la oferta de “cambio” se haya convertido en otra frustración.Para concluir con este caso particular, el mayor Santander remató expresando su deseo que en el próximo año una “nueva ley” corrija las situaciones que según él afectan a la seguridad ciudadana. Lamentamos decirle que tampoco son las nuevas leyes las que garantizan el cambio, porque ya tenemos muchas efectivamente nuevas, incluyendo la Constitución Política del Estado, que es la ley de leyes. Pero estamos viendo que, a pesar de eso, no se vuelve realidad el mentado cambio.


