Los migrantes
y se fueron a vivir, en forma temporal o definitiva, a otro país, es decir, emigraron.Muchos bolivianos emigraron, durante décadas, especialmente a la Argentina, en busca principalmente de trabajo. No siempre lo encontraron y a menudo el costo de emigrar resultó mayor que los supuestos...
y se fueron a vivir, en forma temporal o definitiva, a otro país, es decir, emigraron.Muchos bolivianos emigraron, durante décadas, especialmente a la Argentina, en busca principalmente de trabajo. No siempre lo encontraron y a menudo el costo de emigrar resultó mayor que los supuestos beneficios.Otra causa destacable para la emigración de bolivianos fue el hostigamiento político, que en algunos casos se convirtió en amenaza para la vida no solo de una persona, sino de toda una familia. Esas migraciones son con seguridad más dolorosas que cualesquiera otras, porque no son “voluntarias”. Conocemos a muchos bolivianos que salieron temporalmente del país por razones políticas y no han regresado.La inserción del migrante en su nuevo ámbito social no es nada fácil y de eso dan testimonio los miles de bolivianos (así como otros latinoamericanos) que fueron seducidos por el “sueño americano” y emigraron a los Estados Unidos.No nos referimos, por supuesto, a los bolivianos que luego de amasar aquí fortunas (cuya legalidad y cuya legitimidad están aún por investigar) “migran” para vivir de sus rentas en los Estados Unidos, de donde saben que será sumamente difícil, casi imposible, extraditarlos. Pero esos no son de quienes hablamos, pues son apenas un puñado de personas, dirigentes políticos “en desgracia”, o eventualmente “empresarios”.Los otros migrantes, los buscadores del sueño americano, llevan una vida muy dura, sobre todo mientras aprenden el idioma y mientras homologan sus estudios y sus títulos profesionales (si es que logran hacerlo) y así encontramos a abogados, economistas y otros bolivianos profesionalmente calificados, sobreviviendo en los Estados Unidos como albañiles, plomeros o realizando algún otro trabajo poco apreciado por los gringos.Aun así, los migrantes latinoamericanos en los Estados Unidos han logrado convertirse en una fuerza, que nadie cuestiona que es la que logró que Barak Obama fuera reelegido. Ahora están esperando que cumpla la reforma que prometió a las rígidas y a menudo inclementes leyes migratorias estadounidenses.Y como la realidad tiene paradojas que envidiaría la más afiebrada imaginación, actualmente quienes emigran por miles y por decenas de miles, son los europeos, especialmente los españoles, que tienen sus países arruinados.Si la situación no cambia (y nada parece augurarlo), pronto serán también “oleadas” de migrantes que saldrán de los Estados Unidos buscando mejores condiciones de vida, porque la cultura consumista combinada con el creciente desempleo están convirtiendo el antiguo “sueño” en pesadilla, de la cual ya miles desean despertar.Mucho más se puede decir en este Día Internacional del Inmigrante, proclamado por Naciones Unidas el año 2.000 para que los Estados Miembros, así como organizaciones de toda índole se sumen a la difusión de información sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales de los migrantes, el intercambio de experiencias y la formulación de medidas para protegerlos.Hagámoslo.


