Generalizando
del ejército estadounidense y hasta hace poco director de la temida (y tenebrosa) Agencia Central de Inteligencia, CIA, y el general Mauricio Santoyo, oficial de la policía colombiana condenado la semana pasada por un tribunal estadounidense a 13 y medio años de cárcel.Ocupémonos primero de...
del ejército estadounidense y hasta hace poco director de la temida (y tenebrosa) Agencia Central de Inteligencia, CIA, y el general Mauricio Santoyo, oficial de la policía colombiana condenado la semana pasada por un tribunal estadounidense a 13 y medio años de cárcel.Ocupémonos primero de Petraeus, quien inclusive se perfilaba como candidato para la presidencia de los Estados Unidos. De eso encontraremos detalles en esta misma edición, en el comentario que escribe Frida Modak, secretaria del asesinado presidente chileno Salvador Allende, víctima de un golpe militar encabezado por el general Augusto Pinochet, pero ostensiblemente auspiciado precisamente por la CIA.En otro comentario (de Jorge Gómez Barata) se decía que “comparado con las conspiraciones para derrocar a Jacobo Árbenz, Mohamed Mossadeg, Patricio Lumumba y Salvador Allende, la invasión por bahía de Cochinos, los intentos de asesinar a Fidel Castro y otras acciones repudiadas incluso por el Congreso y varios presidentes estadounidenses, las faltas éticas cometidas por el ex general David Petraeus son frívolas anécdotas”. La CIA cumple sus más repudiables tareas mediante “Actividades Especiales” y “Operaciones Encubiertas” que en Cuba, Centroamérica y Nicaragua y otros, han sido guerras privadas sostenidas al margen del Congreso y de las leyes norteamericanas. Entre las operaciones encubiertas de la CIA figuran las “acciones ejecutivas” para la eliminación física de líderes inconvenientes para Estados Unidos. En caso necesario la CIA recluta elementos locales, mercenarios incluso integrantes de las mafias internacionales y del crimen organizado. Tan escandalosas fueron esas conspiraciones que en 1975 el Congreso formó comisiones para investigarlas. De esas operaciones de la CIA tenemos pruebas en la “Operación Cóndor”, en la cual Bolivia fue uno de los países sudamericanos que sufrieron cruento terrorismo de Estado. De eso se ha publicado bastante. Pasemos, entonces, al caso del otro general: Mauricio Santoyo.Cuando Santoyo supo, en Colombia, que los gringos lo estaban investigando, prefirió entregarse a ellos y negociar, porque esa “moda” justicia existe en los Estados Unidos.El general Santoyo, siendo jefe de seguridad de la presidencia de Colombia, era simultáneamente cómplice de grupos paramilitares que masacraron a centenares de campesinos y cometieron toda clase de atropellos, entre los cuales haber traficado cocaína hacia Estados Unidos era posiblemente la “causa menor”.Y por ese tráfico fue sentenciado en Estados Unidos Santoyo la semana pasada, con esos 13 y medio años de cárcel, lo que a muchos observadores les parece una sanción escandalosamente pequeña. Es algo que alimentará el debate ya existente sobre la inutilidad de lo que Estados Unidos comenzó hace medio siglo con el ostentoso nombre de “Guerra contra las Drogas” y que ha resultado ser un remedio peor que cualquier enfermedad.Y nos disculpamos por haber “generalizado”.


