Medio siglo de colores

es uno de los movimientos laicos más importantes del mundo católico.Los cursillos significan la fuerza de la evangelización que transforma el mundo, porque a través de los cursillos se ha engrandecido el pueblo de Dios, la conversión llega hasta quienes han tenido la oportunidad de vivir...

es uno de los movimientos laicos más importantes del mundo católico.Los cursillos significan la fuerza de la evangelización que transforma el mundo, porque a través de los cursillos se ha engrandecido el pueblo de Dios, la conversión llega hasta quienes han tenido la oportunidad de vivir verdadera e intensamente un cursillo de cristiandad.Es un medio por el cual los ojos que no veían, ven; los oídos que no escuchaban, escuchan. La palabra de Dios llega a cada uno transformando sus vidas, trazando nuevas metas para que pisando fuerte avancen con la bandera de la fe encendida, llevando como escudo la esperanza que les hará ver la vida de colores.Por esto, los cursillos de cristiandad alimentan el espíritu y contribuyen a la construcción del hombre nuevo que Dios reclama para el mundo, significa despojarse de los antivalores para cubrirse con la vestidura de la fe, el amor a Dios y a los hermanos. Los cursillos de cristiandad son esenciales en la construcción de la Iglesia puesto que lo fundamental cristiano es el amor a Dios y al prójimo.El cursillo es ante todo una reacción poderosa que resquebraja la capa de hielo que cubre el corazón, quita las escamas de los ojos, da a los hombres la conciencia de su condición, de su excelencia de ser hijos de Dios, la gracia irrumpe con fuerza, es entonces cuando se realiza el encuentro vivo, personal y gozoso con Cristo.Un mundo nuevo se abre delante de los ojos, este encuentro es básicamente cristológico, necesariamente trinitario.El desafío del Movimiento de Cursillos de Cristiandad hoy es inmenso, defender y seguir ese camino, no claudicar, no alejarse de los principios fundamentales del cristianismo, cual es el amor a Dios y a los hermanos, porque esos son los valores, la fe y la palabra de Dios que se constituyen en la única arma que tenemos para vencer el mal, la decadencia de la sociedad, la pérdida de valores y la degradación del ser humano ante aspectos mundanos, materiales y superficiales.Seguir fortaleciendo esos núcleos de personas, mujeres y hombres que por su personalidad, virtudes y testimonio de vida sean capaces de contribuir a esta enorme labor de amor que es la de evangelizar. Estamos llamados a vencer el mal a través de la fe, a permanecer en la ruta que Cristo nos señaló cuando dijo: “Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí ” (Jn. 14,6).El Movimiento de Cursillos de Cristiandad ante la transformación del mundo actual deja con facilidad superados los modos de vida ante el fenómeno del tiempo, que con solo su paso enmohece los métodos, es admirable el dinamismo del Espíritu Santo que infunde en la Iglesia despertando iniciativas que sin necesidad de destruir formas todavía vigentes, adornan de nueva eficacia y lozanía el mensaje evangélico.La tarea permanente del cursillista es la inserción del cristianismo en el mundo mediante el encuentro y la amistad con Dios en la unidad con los hermanos, buscando incorporarlos a la vida de la fe, mediante el estudio que les hará conocer a Cristo, la piedad por medio de la cual se manifestará su fe, y la acción en la cual plasmará su caridad. De esa manera se encenderán los corazones y se pintarán de colores sus vidas, lo que significa no vivir en blanco y negro, en la desesperanza, sino en la alegría de ser hijos de Dios.Es invalorable el trabajo, sacrificio y entrega brindados por notables soldados de Cristo, que cimentaron y construyeron este movimiento en Tarija, nos embarga la nostalgia y a la vez el orgullo y felicidad de haber compartido y aprendido de personas que recordamos con cariño, aprecio y agradecimiento, como el Excelentísimo Obispo Monseñor Juan Nicolai, Monseñor Eduardo Vela, el Padre Domingo Ballester, el Padre Leoncio Ruiz, el Padre Raúl Peredo y muchos más.También nos sentimos orgullosos y satisfechos de haber sido parte de la historia de este movimiento junto a muchas hermanas y hermanos en Cristo, algunos de ellos que ya no están físicamente con nosotros pero vivirán por siempre en nuestro corazón y en la obra del movimiento en Tarija; habiendo entregado lo mejor de nosotros como servidores a la comunidad cristiana y del movimiento de cursillos, porque entre todos conformamos el Cuerpo Místico de Cristo, todos somos uno.A los cursillistas de hoy se les llama a ser tal cual San Pablo lo dice: “discípulos enamorados y misioneros apasionados de Jesucristo”. Caminemos con fortaleza, fe, fidelidad y entrega en nuestro cuarto día, hasta el encuentro definitivo con Cristo.¡DE COLORES!

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