Carteles, monopolios y otros juegos
Aunque contradice su propio paradigma de la libre competencia, el monopolio no es fenómeno raro en el mundo capitalista, sino, al contrario, una proclividad muy repetida y contra la cual varios países han tenido inclusive que tomar medidas legales.Pero el monopolio también se disfraza y toma...
Aunque contradice su propio paradigma de la libre competencia, el monopolio no es fenómeno raro en el mundo capitalista, sino, al contrario, una proclividad muy repetida y contra la cual varios países han tenido inclusive que tomar medidas legales.Pero el monopolio también se disfraza y toma diversos nombres y apariencias, como “trust”, cártel u otrosEl término trust (voz inglesa que significa “confianza”) se refiere, en economía, a un grupo de empresas cuyas actividades están controladas y dirigidas por otra empresa. Es la unión de empresas distintas bajo una misma dirección central con la finalidad de ejercer un control de las ventas y la comercialización de los productos. Se trata de una estructura holding enfocada a un mismo sector, lo que le confiere un ventajoso poder de mercado sobre el mismo.La para nosotros tristemente famosa empresa petrolera Standard Oil, involucrada en la fatídica Guerra del Chaco, fue un “trust” hasta cuando una ley de los Estados Unidos lo declaró ilegal.No fue el único caso, por supuesto. Es también célebre el monopolio en el sector de comunicaciones telefónicas que logró construir la A.T.&T. y que mantuvo hasta 1982, cuando otra ley lo prohibió.Da la impresión de que precisamente en el campo de las comunicaciones es donde el capital tiene mayor proclividad a crear modelos monopólicos y en la actualidad tenemos por lo menos dos casos como para mostrar y analizar: El comentarista Salvador Capote, se refería hace poco a que en los últimos años se ha producido en Estados Unidos un avance espectacular en la monopolización de los medios. Se puede tomar como punto de partida de este proceso la Ley de Telecomunicaciones (“Telecommunications Act”) de 1996. Esta ley levantó las restricciones que existían sobre la propiedad de estaciones de radio. Con anterioridad a esa fecha, una compañía sólo podía ser propietaria de dos emisoras de radio AM y dos FM dentro del mismo mercado y no más de 40 a escala nacional. Con el cese de esta limitación se desató una ola de consolidaciones.El otro caso notable lo tenemos cerca, en la Argentina, donde alrededor del nombre “Clarin” opera una compleja red de empresas relacionadas con la comunicación, en una especie de trust que tiene como uno de sus principales ejes con la razón social “Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. (AGEA).El tema está muy próximo y está muy caliente. Se puede buscar información complementaria en Wikipedia, bajo el nombre de “Grupo Clarín”. Allí encontrarán inclusive una interesante infografía del grupo, y datos que no cabrían en un comentario breve como éste.Vale la pena investigar, especialmente ahora que Bolivia ya está formalmente en el Mercosur.


