Más que sólo transparencia

En esos balances encontramos, por ejemplo que Bolivia, según una organización que se llama “Transparencia Internacional” (TI) ocupa el puesto 105 entre 176 países parte del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2012 Según las cuentas de (TI) esto representa una mejora de 13...

En esos balances encontramos, por ejemplo que Bolivia, según una organización que se llama “Transparencia Internacional” (TI) ocupa el puesto 105 entre 176 países parte del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2012 Según las cuentas de (TI) esto representa una mejora de 13 puntos respecto al 2011, cuando fue ubicada en el puesto 118. La ubicación es resultado de una calificación de 34 puntos, en un rango de 0, altamente corrupto, a 100, muy transparente. El IPC 2012 es un indicador global que se calcula a partir de datos de 13 fuentes proporcionadas por 13 “instituciones de prestigio”. Todas miden el alcance general de la corrupción (frecuencia y/o magnitud de los sobornos) percibida en el sector público y político y ofrecen una clasificación de países.Aunque en Bolivia nos han familiarizado con la palabra, no sobra que analicemos qué significa en realidad “transparencia”. Un material presenta transparencia cuando deja pasar fácilmente la luz. La transparencia es una propiedad óptica de la materia, que tiene diversos grados y propiedades. Se dice, en cambio, que un material es translúcido cuando deja pasar la luz de manera que las formas se hacen irreconocibles (no se observan nítidamente los objetos), y que es opaco cuando no deja pasar apreciablemente la luz.El Ministerio de Transparencia no es una fábrica de vidrio, sino una institución que teóricamente facilita que la gestión pública sea transparente, o sea que lo que lo hacen los funcionarios públicos sea fácilmente visible.En la práctica sabemos que los administradores se las arreglan no solo para que sus actos sean opacos, sino inclusive francamente oscuros, totalmente secretos. De esto tuvimos una buena muestra relacionada con las auditorías que se hizo a empresas petroleras que operan en nuestro país (y que siguen operando), sin que sus cuentas realmente se transparentaran.Pero supongamos, para avanzar, que la administración pública fuera efectivamente transparente. Es decir, que todos supiéramos qué es lo que están haciendo con lo que teóricamente nos pertenece a todos. Aquí vienen las preguntas del millón: ¿Si vemos que lo están haciendo mal, tenemos alguna forma de evitarlo y corregirlo? ¿Existe realmente control social? ¿Es funcional, operativo y eficiente?Pero concentrémonos en las “medidas formales de control social”, que según el diccionario son las que se implementan a través de estatutos, leyes y regulaciones contra las conductas no deseadas. Dichas medidas deberían ser respaldadas por el gobierno y otras instituciones por medios explícitamente coactivos, que van desde las sanciones hasta el encarcelamiento o el confinamiento. En los estados de derecho los objetivos y mecanismos de control social están recogidos en la legislación explícita.Con esto último ya no se mete Transparencia Internacional, que al final de cuentas no es sino una Organización No Gubernamental, una ONG.Y ya sabemos para qué realmente existen las ONG: Para satisfacer a sus financiadores.

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