De carteles, carbón y petróleo

Cartel se denominaba a un grupo de empresas que actuaban protegiéndose mutuamente y anulando la posibilidad de libre competencia empresarial.Es posible que Mattei llamara “cartel” a las compañías petroleras en forma irónica, porque aún no se hablaba del Cartel de Sinaloa, del de Pablo...

Cartel se denominaba a un grupo de empresas que actuaban protegiéndose mutuamente y anulando la posibilidad de libre competencia empresarial.Es posible que Mattei llamara “cartel” a las compañías petroleras en forma irónica, porque aún no se hablaba del Cartel de Sinaloa, del de Pablo Escobar, o de Medellín o de alguno de los otros “carteles” delincuenciales del Golfo de México, hoy tristemente famosos por sus crímenes, usualmente alevosos y desmedidos.Hace poco se supo de actividades de otro cartel, no propiamente relacionadas con las drogas ilícitas ni con el petróleo, sino con el carbón, que en muchas ocasiones está estrechamente vinculado con los intereses de las corporaciones petroleras, estén estas o no estén “cartelizadas”.La información a la que aludimos dice, textualmente, que los cárteles de la droga mexicanos han encontrado un nuevo lucrativo negocio: controlar la producción de pequeñas minas de una zona carbonífera limítrofe con Estados Unidos para vender el carbón al Estado y a empresas privadas.La denuncia sobre la presencia de narcotraficantes en las minas de carbón de Coahuila la hizo pública en octubre el ex gobernador de ese estado, Humberto Moreira, al responsabilizar al cartel de Los Zetas del asesinato de su hijo.No es ningún secreto que el cartel de Los Zetas fue creado en México por ex militares que trabajaban para el cartel del Golfo del que se separaron para crear una organización que no sólo controla importantes rutas del narcotráfico, sino otras actividades ilícitas como piratería, robo de combustible, tráfico de migrantes y cobro de extorsiones.A quienes pueda parecerles muy forzado mencionar en un mismo comentario al petróleo, el carbón y los carteles, es pertinente hacerles notar que de todas maneras se mezclan en descarada promiscuidad en los paraísos fiscales, donde, que nosotros sepamos, no tienen comportamientos diferentes para el dinero que fluye de todo el mundo hacia ellos, sea dinero que provenga de la explotación de recursos naturales, del tráfico de armas, tráfico de drogas ilícitas o inclusive del tráfico de personas. No era seguramente lo que anticipaba y ni siquiera imaginaba el político italiano Enrique Mattei, pero no sin motivo se dice que la realidad es mucho más sorprendente que la más afiebrada imaginación. Y Mattei no era un fabulista, sino uno de los precursores de la moderna industria petrolera italiana.Por cierto, el Cartel de las Siete Hermanas no desapareció. Aun existe, aunque los nombres de las “hermanas” sean ahora otros, como resultado de fusiones, asociaciones y evasiones de las escasas leyes anti monopólicas.Y para rematar, en el Golfo de México, donde ya han hecho estragos las corporaciones petroleras, se está armando otro, a propósito de un “diferendo” entre Colombia y Nicaragua, sobre áreas marinas en las cuales hay probabilidad de yacimientos de gas o petróleo.Mattei no estaba despistado.

Más del autor