Al borde del colapso
buscarán en la Biblia, el Corán u otros “documentos” la explicación para lo que ven pero no entienden. No faltarán los que apelen una vez más a Nostradamus y a otros que en su época convencieron de que podían “adivinar” el futuro.Lo que es incuestionable es que estamos presenciando...
buscarán en la Biblia, el Corán u otros “documentos” la explicación para lo que ven pero no entienden. No faltarán los que apelen una vez más a Nostradamus y a otros que en su época convencieron de que podían “adivinar” el futuro.Lo que es incuestionable es que estamos presenciando hechos y situaciones inéditas, que bien pueden significar el tiempo terminal de un ciclo, según lo perciban economistas o sociólogos, o de una era, si son geólogos o paleontólogos.El colapso de los sistemas financieros globalizados, ya muy largo como para llamarlo crisis, es uno de esos acontecimientos. El crecimiento y cada vez más determinante actuación de las redes sociales es otro fenómeno notable, aunque algunos se empeñen tercamente en comparar la concurrencia de manifestantes que protestan, con la de manifestantes que festejan, digamos, el campeonato español de futbol. Es que no hay peor ciego que quien no quiere ver y por eso no es extraño que algunos equiparen las víctimas de la tormenta Sandy u otro desastre natural, con las causadas por el bombardeo israelí contra Gaza. Son hechos que no se pueden comparar, pero no faltan quienes intentan hacerlo.Entre estos hechos notables destacó, en los últimos días, un enredo sexual-sentimental que le costó el cargo a uno de los hombres más poderosos del planeta: el director de la CIA, el general estadounidense David Petraeus.El de Petraeus no es un escándalo aislado. En este mismo año, el equipo del servicio secreto estadunidense, encargado de cuidar al presidente Obama durante su estadía en Cartagena, Colombia, estuvo envuelto en un bullado caso de prostitución, que poco a poco está cayendo en el olvido y en la impunidad.La revista Semana, que es de las pocas publicaciones que no ha perdido la pista al escándalo de Cartagena y a propósito del nuevo escándalo, el de Petraeus, publicó en su última edición estos datos:El brigadier general Jeffrey Sinclair, ex comandante de una división aerotransportada en Afganistán se enfrenta a un posible juicio por adulterio, conducta sexual inapropiada y sodomía forzada con cinco mujeres distintas. Según la acusación, Sinclair dijo que “soy general, hago lo que quiero”. En junio el coronel James Johnson, ex comandante de división, fue excluido del Ejército, degradado y multado después de que lo encontraran culpable de bigamia y fraude por una “relación impropia” con una mujer iraquí. El martes pasado el general William ‘Kip’ Ward, comandante del ejército en África, fue condenado a reembolsar miles de dólares que usó en viajes lujosos con su mujer. Le quitaron una estrella, se va a jubilar con una pensión menor y debe pagar una multa. Hay varios ejemplos más, como para pensar que el sistema financiero globalizado no es el único a punto de colapsar.Quizás no tengamos que esperar hasta el doce de diciembre.


