Mejor que no vinieron

Pero eso no tiene nada de extraño. Esas empresas están aquí única y exclusivamente para beneficiarse ellas con el gas que extraen del subsuelo tarijeño. Así de claro y así de simple.Y pensaríamos nosotros, en vez de lamentarnos que, como dice el pueblo “no hay mal que por bien no...

Pero eso no tiene nada de extraño. Esas empresas están aquí única y exclusivamente para beneficiarse ellas con el gas que extraen del subsuelo tarijeño. Así de claro y así de simple.Y pensaríamos nosotros, en vez de lamentarnos que, como dice el pueblo “no hay mal que por bien no venga”, porque encontrar a esas corporaciones petroleras en los desfiles cívicos tarijeños, tropezárselas en las fiestas patronales de la región y encontrarlas en situaciones semejantes sería como si la persona a la cual han aplicado sanguijuelas, como arcaico remedio para algunos males, terminara encariñándose con esos animalejos y convirtiéndolos en sus mascotas “porque llevan su sangre”. No hay tal.Por eso, mientras menos relaciones de afecto existan entre los explotadores y los explotados, habrá menos espacio para confusiones y para manipulaciones perversas. Porque si tienen oportunidad las corporaciones manipularán en su beneficio, por ejemplo enfrentando a unos tarijeños con otros, si con eso aumentan sus utilidades. Las de las corporaciones, por supuesto.Esta situación, por eso, viene como anillo al dedo (o como pedrada en ojo de tuerto, si prefieren) para referirnos a la mitología de las “inversiones”, que tiene desvelado a más de uno. Los inversionistas llegan a un país solamente porque pueden obtener utilidades, no porque les guste el paisaje, o el carácter de la gente, ni nada parecido y ridículamente romántico. Vienen porque es buen negocio para ellos. Y punto.Lo que sucede es que nosotros, las personas, y especialmente los tarijeños, no somos entidades abstractas sino personas de carne, hueso y con muchos sentimientos. Esas son nuestras virtudes, y aunque queramos, las frías sociedades comerciales, especialmente las corporaciones petroleras, no pueden llegar a tener sentimientos. Es imposible. Quizás en ese otro mundo fantástico e irreal que es el que está armado por Hollywood, sea posible que la víctima de un vampiro acabe teniendo sentimientos afectuosos con quien le succiona la sangre. Que es equiparable a lo que sucede con las sanguijuelas.Para rematar, después de lo reflexionado, llegamos a la conclusión de que felizmente las empresas petroleras extranjeras que explotan el gas tarijeño no vinieron ni por casualidad a nuestra feria Exposur. Para muchos de nosotros no serían bienvenidas.Como habíamos dicho en otra oportunidad, es mejor que alguien se pregunte ¿Por qué no habrán venido? Y no que nos preguntemos los demás:¿Y qué estarán haciendo aquí?Tenemos pendiente un comentario sobre el Tecnológico Tarija, que es mucho más importante que la ausencia o presencia de unas corporaciones petroleras. Y es un comentario muy positivo, porque hechos positivos son los que nos están haciendo falta.Lo comprometemos para mañana, entonces.

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