El Perfil de la precarización
El Primer Congreso de Trabajadores de Prensa y Comunicación de Córdoba se realizó en 1984 en la ciudad de Río Cuarto y el afiche convocante era un dibujo del humorista gráfico Jericles ejemplificando una precarización laboral en ciernes. Han pasado casi treinta años de aquel Congreso y el...
El Primer Congreso de Trabajadores de Prensa y Comunicación de Córdoba se realizó en 1984 en la ciudad de Río Cuarto y el afiche convocante era un dibujo del humorista gráfico Jericles ejemplificando una precarización laboral en ciernes. Han pasado casi treinta años de aquel Congreso y el proceso de precarización del trabajador de prensa continúa profundizándose. Tal es el caso de los grandes medios de comunicación de la ciudad de Córdoba (Grupo Clarín y Cadena 3), como en el interior de la provincia donde, con otros matices, los compañeros también sufren este flagelo. El despido en la editorial Perfil de veintiún trabajadores, diez de los cuales eran reporteros gráficos y otros relacionados con tareas vinculadas con la imagen, es una prueba elocuente de que -con la excusa de “las nuevas tecnologías”- las patronales quieren reducir su planta de personal, y por lo tanto, abaratar costos. En ese sentido, el presidente de ARGRA, Raúl Ferrari le dijo a PRENSARED.org: “muchas empresas quieren imponer el falso discurso del “periodista multimedia”, es decir que el trabajador de prensa escriba y saque fotografías, lo cual es inadmisible. No podemos permitir ese avasallamiento de roles específicos”. Y Ferrari está en lo cierto cuando señala la figura del “periodista multimedia”, brutal método precarizador puesto en práctica hace ya bastante tiempo, especialmente con los trabajadores de prensa recién sumados al oficio aunque también con quienes tienen muchos años en la actividad. En la prensa gráfica de Córdoba, lamentablemente es habitual que el periodista, además de tener que hacer la nota deba también tomar fotografías, todo por el mismo precio, con el agravante de que, en muchos casos, los compañeros se autoprecarizan, creyendo que sus jefes les reconocerán de alguna manera el “doble trabajo” realizado. Nada más alejado de la realidad.Esta imagen del periodista escribiendo y tomando fotografías es común en ocasión de coberturas de eventos en el exterior, como ser mundiales de Fútbol y de Básquet, Olimpíadas y Juegos Panamericanos u otros eventos de otra naturaleza, a donde a las empresas, salvo en casos muy excepcionales, ni se les cruzó por la cabeza enviar reporteros gráficos. En las radios, que tienen página web, también se replica esta precarización porque el periodista, además de tener que salir al aire para informar, también debe tomar fotografías y enviarlas para ser publicadas en el sitio respectivo, algo similar sucede en los canales de televisión. Las nuevas tecnologías deben ser herramientas para prestar un servicio periodístico de excelencia, y no ser una excusa para apelar a despidos arbitrarios y exigencias de tareas no contempladas en el Estatuto del Periodista Profesional, Ley 12.908 y en el Convenio Colectivo de Prensa, porque definitivamente es ilegal que las empresas requieran a los periodistas tareas que no son inherentes a su oficio.Precisamente, hoy el desafío es reconocernos como trabajadores.


