Asuntos criminales
El crimen que continúa espantando, no importa por quien ni como sea cometido, es el asesinato, que no es solo palabra sinónima de homicidio. Mientras que el homicidio es el delito que alguien comete por acabar con la vida de una persona, el asesinato requiere de un mayor número de...
El crimen que continúa espantando, no importa por quien ni como sea cometido, es el asesinato, que no es solo palabra sinónima de homicidio. Mientras que el homicidio es el delito que alguien comete por acabar con la vida de una persona, el asesinato requiere de un mayor número de requisitos.Si bien el tema se ha discutido mucho, el asesinato no se trata de un simple homicidio agravado, sino de un delito distinto (de acuerdo con la mayoría de la doctrina y la jurisprudencia), en el que las circunstancias señaladas son elementos constitutivos del mismo. En el asesinato existe una mayor intensidad del propósito criminal que en el homicidio, por los medios perjudiciales utilizados de un modo especial o por la inconfundible malicia y peligrosidad que se revela.Los casos más espeluznantes de asesinatos, últimamente, tienen que ver con el uso criminal de los órganos de la persona asesinada.De eso se sabe que ha sucedido en varios lugares del mundo, pero cuando el caso sucede aquí, casi en las puertas de nuestra casa, tenemos razón sobrada para estar espantados.Porque el tráfico de órganos es lamentablemente algo que ya ha provocado denuncias y declaraciones diversas, casi siempre aludiendo al “mercado” de tales órganos, que debe ser la forma más abyecta de usar el término “mercado”Inclusive la Organización Mundial de la Salud, denunció el año 2007 ese tráfico. Luc Noël, coordinador de procedimientos clínicos de la OMS, declaró que había un ‘turismo del trasplante’ que llevaba pacientes adinerados a países intermediarios, como Suráfrica, Egipto y Pakistán, donde recibían órganos a bajo precio. Está demás insistir en que tales órganos no habían sido donados sino criminalmente obtenidos.Hay muchas más denuncias y lamentablemente aumentan en la medida en que la cirugía se vuelve en muchos lugares una práctica más común.Porque un trasplante de órganos es, todavía, un caso de cirugía mayor, que necesita profesionales altamente capacitados. Que se hagan trasplantes relacionados de cualquier manera con hechos criminales sería inexplicable si no consideramos la importancia del “mercado”.En nuestro país y particularmente en Tarija, por razones estructurales, hemos sufrido (y sufrimos aún) casos de tráfico de personas, para someterlas a trabajos esclavizantes en otro país. Ese tráfico tiene serios agravantes cuando el “negocio” se hace con finalidades sexuales. Y no es un negocio pequeño.Pero cuando de lo que se está hablando es de víctimas que aparecen asesinadas y desprovistas de sus órganos, hemos llegado a lo intolerable.Por eso, aún corriendo el riesgo de trasminar este comentario con morbosidad, a esas noticias relacionadas con ese tipo de asesinatos debemos prestarles toda la atención que merecen. Y no dejar los casos “simplemente” en manos de las autoridades, sino vigilar a las autoridades para verificar que estén cumpliendo su obligación.El caso no es para menos.


