Plan de ajuste francés en el centro de las críticas

Hasta ahora por lo menos en tres ocasiones el jefe de Estado galo fue a contrapelo de las aspiraciones de quienes votaron por él, atraídos por su lema de “El cambio es ahora”. La primera está vinculada con el tratado europeo de austeridad impulsado por su antecesor, Nicolás Sarkozy, y la...

Hasta ahora por lo menos en tres ocasiones el jefe de Estado galo fue a contrapelo de las aspiraciones de quienes votaron por él, atraídos por su lema de “El cambio es ahora”. La primera está vinculada con el tratado europeo de austeridad impulsado por su antecesor, Nicolás Sarkozy, y la canciller federal alemana, Ángela Merkel, que impone severas restricciones a los países miembros de la Unión Europea (UE) para mantener el equilibrio financiero. Hollande ofreció renegociar este tratado, pero terminó aceptándolo con el único agregado de un fondo para estimular el crecimiento económico dotado con 120 mil millones de euros. Una vez ratificado este pacto, el Gobierno debe acatar la obligación de mantener el déficit fiscal por debajo del tres por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), a pesar de un débil crecimiento de la economía este año de apenas 0,2 puntos. En estas condiciones, se elaboró para 2013 el presupuesto más riguroso conocido en Francia desde el final de la II Guerra Mundial, con un ajuste por 30 mil millones de euros. La cifra fue distribuida por el Gobierno a partes iguales entre la reducción del gasto público y el aumento de impuestos a los empresarios y la población. En la práctica, el peso principal del ajuste cae sobre los hogares de ingresos bajos o medios que pagarán más tributos y recibirán menos servicios o de inferior calidad.Un tercer golpe lo dio la víspera el primer ministro Jean-Marc Ayrault cuando anunció el programa destinado a reactivar la competitividad de las empresas francesas y lograr entre 300 y 400 mil nuevos empleos hacia finales de 2016. La situación es, ciertamente, muy difícil, con el PIB estancado desde hace cuatro trimestres consecutivos y una baja en la participación de los productos franceses en el mercado mundial de 6,3 a 3,3 por ciento en la última década. El desempleo crece sin cesar en los últimos 16 meses y según cifras oficiales alcanza al 10,1 por ciento de la población en edad laboral. Con el propósito de frenar este panorama, el Ejecutivo otorgará incentivos fiscales a los patronos por 20 mil millones de euros durante los próximos tres años para reducir sus costos de producción, de manera particular en el renglón de la mano de obra. Esa cifra se recuperará con un nuevo ajuste al gasto público por otros 10 mil millones de euros y el aumento del Impuesto al Valor Agregado, cuya tarifa normal subirá de 19,6 a 20 por ciento y la tasa reducida crecerá de siete a 10 puntos. Según el dirigente sindical Pierre Khalfa, vicepresidente de la fundación Copérnico, este es un nuevo golpe de austeridad que retoma las principales exigencias del sector patronal en detrimento de los intereses de los trabajadores. Se trata de un retorno a las medidas más polémicas del período de Sarkozy, que fueron criticadas antes por Hollande, pero ahora se ponen en práctica, asegura Khalfa. Las críticas se multiplican contra este nuevo paquete de ajuste, que entrará en vigor en enero de 2014, aunque el primer ministro asegura que se trata de un programa coherente y necesario para reactivar la competitividad. “Es un plan coherente y completo que envía una señal fuerte de crecimiento”, dijo Ayrault ante la Asamblea Nacional. Mientras, el Movimiento de Empresas de Francia y otras organizaciones patronales se felicitaron por “haber sido escuchadas por el Gobierno”. El copresidente del Partido de Izquierda, Jean-Luc Mélenchon, lamentó que el acento siguiese puesto en el denominado “costo del trabajo” y no en el “costo del capital”, verdadera fuente de los problemas económicos del país. Aseguró el también excandidato presidencial que en Francia es muy superior la cantidad de dinero pagada a los accionistas por concepto de dividendos que la inversión de las empresas para la innovación, la investigación y la diversificación de la producción.El secretario nacional del Partido Comunista Francés aseguró que el paquete de medidas “es un choque para quienes seis meses después de la derrota en las urnas de Nicolás Sarkozy esperaban, día a día, otra cosa del gobierno y no un nuevo plan de ajuste”.

Más del autor