Y ahora, Halliburton

Las cifras son grandes, pero no excepcionales. Existen otras cifras relacionadas con Halliburton que sí resultan sorprendentes: Según  funcionarios del gobierno federal estadounidense, Halliburton ha obtenido la friolera de 16.000 Millones de Dólares en contratos para “reconstruir”...

Las cifras son grandes, pero no excepcionales. Existen otras cifras relacionadas con Halliburton que sí resultan sorprendentes: Según  funcionarios del gobierno federal estadounidense, Halliburton ha obtenido la friolera de 16.000 Millones de Dólares en contratos para “reconstruir” Irak, la mayoría de los contratos fueron obtenidos sin licitación y de manera directa.Hay más: existen quejas presentadas a funcionarios del Ejército de Estados Unidos en numerosas ocasiones acerca de que Halliburton había estado recibiendo ilegalmente un trato especial en la obtención de contratos en Irak, Kuwait y los Balcanes. El Departamento de Justicia de EE.UU., la Oficina de Investigación Federal (FBI) y el inspector general del Pentágono investigaron, pero no hemos sabido si las investigaciones concluyeron ni con qué resultados.Sería otro escándalo más, de los muchos que protagonizan las grandes corporaciones y que quedan en nada, si no fuera porque Halliburton tiene, además, relaciones muy estrechas con Richard Bruce Cheney, quien fue primero presidente ejecutivo de la empresa y luego vicepresidente de los Estados Unidos, acompañando a George W Bush, que ha pasado ya a la historia como el presidente que atacó a Irak, atribuyéndole (sin fundamento) tener armas de destrucción masiva y complicidad en los actos terroristas del 11 de septiembre del 2001.Algo de eso ya habíamos encontrado en el libro de Richard Clarke “Contra todos los enemigos” que revela con detalles lo que hacían los gobernantes estadounidenses ese día del ataque a World Trade Center. Clarke tenía toda la autoridad para contarlo, porque fue durante 30 años alto funcionario de la defensa federal gringa.Con cada nuevo detalle relacionado, la historia de Cheney y de Halliburton se vuelve más interesante. La compañía ha sido objeto de varias controversias relacionadas con la Guerra de Irak de 2003 y la relación mantenida con Dick Cheney. Cheney fue consejero delegado de Halliburton desde 1995, se marchó de la empresa durante la campaña de las elecciones presidenciales del año 2000 con una indemnización por despido de 36 millones de dólares. Para el año 2004, había recibido 394.548 dólares en compensaciones por parte de la empresa mientras ejercía ya como vicepresidente estadounidense.Si hacemos cuentas de que en los atentados del 2001 murieron aproximadamente 3.000 personas, pero en la “retaliación” contra Irak murieron mucho más de 4.000 soldados estadounidenses, deduciremos que detrás de toda esa tragicomedia (de la cual aún no conocemos todo) existía un elemento inconfundible: el petróleo, que tanto interesaba al vicepresidente Cheney cuando acompañaba al anonadado George W. Bush.Finalmente, para concluir con el tema y dejar de ocuparnos de presidentes y vicepresidentes, no queda sino apelar nuevamente a Sergio Almaraz para repetir esa definición que él tenía para el petróleo: “Un liquido denso y oscuro, que ensucia todo. Principalmente las conciencias”.¿Alguien sabrá si Halliburton tiene intereses concretos en Bolivia y cuáles son?

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