El Vaticano y las “altas” finanzas
Y la iglesia, formalmente, se ha pronunciado sobre el manejo de las finanzas globalizadas, apoyando la Tasa Tobin. Lo hizo por medio del arzobispo Mario Toso, secretario del Pontificio Consejo de la Justicia y de la Paz.Toso aseveró que es “indispensable” la reforma del sistema monetario y...
Y la iglesia, formalmente, se ha pronunciado sobre el manejo de las finanzas globalizadas, apoyando la Tasa Tobin. Lo hizo por medio del arzobispo Mario Toso, secretario del Pontificio Consejo de la Justicia y de la Paz.Toso aseveró que es “indispensable” la reforma del sistema monetario y financiero mundial, El vocero del Vaticano remarcó que la Tobin Tax “propone una tasa para las transacciones, en particular de ciertas transacciones, por motivos de justicia social”. Toso argumentó que “no se puede entender por qué una parte importante de la economía, gran parte de la economía real, sufre una alta tasa de impuestos y áreas sustanciales de los mercados financieros, especialmente aquel que se dedica a la especulación financiera no regulada, no debe ser tocado por impuestos y no debe contribuir a la consecución del bien común”. La Tasa Tobin es un impuesto que todavía no tiene aplicación porque los grandes intereses financieros siguen oponiéndose a él. El impuesto ffue ideado hace años por el académico James Tobin, para amortiguar las fluctuaciones en los tipos de cambios. La idea es muy simple: se aplicaría, en cada cambio de una moneda en otra, un pequeño impuesto -digamos un 0,5% del volumen de la transacción-. Esto disuade a los especuladores ya que muchos inversores invierten su dinero en moneda extranjera a muy corto plazo por lo que tendrían que pagar el impuesto muchas veces.Ahora que Bolivia se incorporó a las especulaciones financieras internacionales, la propuesta del Vaticano tiene mucho sentido, también para nosotros. Pero sigamos con lo que dijo el arzobispo Toso: “Hay finanzas y finanzas, una buena que está al servicio de la economía real, de las empresas y de las familias. En cambio, hay otra “que intenta obtener beneficios en el menor tiempo posible de todo, también de los bienes colectivos como el agua y el medio ambiente”.No hemos visto aún repercusiones sobre la declaración arzobispal y no es porque el Vaticano sea ajeno a las “altas finanzas”. Todavía está fresca la nada santa historia del Banco Ambrosiano protagonizada por Roberto Calvi, Pablo Marcinkus y otros directivos en una tenebrosa trama que estuvo relacionada con logias mafiosas (P-2) lavado de activos y varios otros “pecadillos”, de los cuales fueron absueltos, pero no por inocentes sino por “falta de pruebas”. En ese tenebroso asunto hubo asesinatos, suicidios y muchos otros apasionantes ingredientes. Pero esa es otra historia, que no está olvidada, pero que en este momento no tiene que ver con la mentada Tasa Tobin.De manera que cuando el Vaticano habla de finanzas sabe de qué está hablando. Conviene prestarle atención. Y reflexionar.


