Elecciones y escogencias
Lo que existe son las “escogencias”. Dicho de otro modo, no se elige, sino se escoge. “Explique ese enfoque” exige un alumno de mi Curso de Politología. Enseño: sufragamos en el marco de un “menú” fijo, pues no es la ciudadanía la que elige, sino los partidos los que proponen los...
Lo que existe son las “escogencias”. Dicho de otro modo, no se elige, sino se escoge. “Explique ese enfoque” exige un alumno de mi Curso de Politología. Enseño: sufragamos en el marco de un “menú” fijo, pues no es la ciudadanía la que elige, sino los partidos los que proponen los candidatos. Lejos de elegir apenas se escoge. No le echemos la culpa a la Carta de 1980. Siempre ha sido así en el marco de la denominada “democracia de los partidos”. Desde luego, es preferible a la “dedocracia” autoritarista, pero esa “dedocracia” también posee vigencia en las estructuras partidistas. Los partidos que con mayor énfasis exigen restaurar la democracia y profundizarla una vez establecida la vulneran. Un “recuerdo del pasado” son “las luchas internas” que se daban, en el ayer remoto, al interior del Partido Radical. En ellas –con todas sus deficiencias- cada afiliado opinaba. En cambio, las tiendas adherentes a Marx y Lenin, a Marx y Zapatero y Santo Tomás y Maritain también – deciden cupularmente. Pretextan centralismo y disciplina. Cada Comité Central es una oligarquía que decide quien es y quien no es candidato. El “menú” se presenta a las “bases” y estas aplauden. Como réplica suelen estar los “descolgados”. Postulan como “independientes” con opción “cero”. Esta burla explica, ayer la renuencia a inscribirse en los Registros Electorales Ahora la aplastante abstención que se suma a los votos nulos y blancos y al desdén por la política.


