Viene un mes agitado
Comencemos en Estados Unidos, donde según su sistema electoral el presidente electo no es quien obtiene más votos, sino quien gana más puestos en el llamado colegio electoral. Cada estado contribuye con un número de votos para el colegio electoral, que depende del tamaño de su población. A...
Comencemos en Estados Unidos, donde según su sistema electoral el presidente electo no es quien obtiene más votos, sino quien gana más puestos en el llamado colegio electoral. Cada estado contribuye con un número de votos para el colegio electoral, que depende del tamaño de su población. A ese complicado sistema, sin embargo, insisten en llamarlo “democracia”.Allí, el próximo martes, 6 de noviembre, Barack Obama y Mitt Romney harán su último “show” de la larga, compleja (y multimillonaria) campaña electoral y la economía será el ámbito crucial del enfrentamiento.En el tema económico, las principales diferencias entre Obama y Romney se han centrado en sus posiciones sobre impuestos y gasto público. Obama plantea más gasto para reactivar la economía, y más impuestos para financiarlo. Romney propone exactamente lo contrario.Obama y Romney se diferencian en otros frentes clave de las políticas públicas, especialmente en lo que se refiere a salud, energía y comercio internacional.En el tema de salud pública, Obama logró la aprobación de su reforma –Obamacare– en 2010, orientada a la cobertura universal. Esta reforma ya obtuvo el visto bueno de la Corte Suprema. El plan es lograr que 32 millones de estadounidenses por fuera del sistema queden incluidos y para eso impone una regulación más estricta y más centralista. Romney planea desmantelar el Obamacare. Su plan es que el tema sea más estatal y menos federal.En materia de energía, las propuestas de los candidatos también son opuestas. Tras el desastre de la BP en el Golfo de México, la administración Obama impuso una serie de restricciones a la exploración petrolera. Romney quiere acabarlas para promover un mayor uso de las energías fósiles. De todas maneras, el gran tema de la política económica es el empleo. Es la mayor preocupación de todos, ante el bajo crecimiento de Estados Unidos, que lleva varios trimestres sin superar el 2%, lo que no alcanza a generar empleos para toda la población. Como consecuencia, la desocupación se mantiene en 7,8 por ciento.Algo de eso se aclarará dentro de una semana. Pero lo de Europa no tiene esa perspectiva. El próximo 14 de noviembre en España, Portugal, Grecia, Chipre y Malta se cerrarán puertas de casas y oficinas para ir a protestar. En un continente en donde las huelgas se han vuelto pan de cada día, el anuncio no tendría nada de particular, de no ser porque esta será la primera vez que lo hagan de manera simultánea los países más golpeados por la crisis y, además, con un paro general de 24 horas, que promete paralizar al menos cinco de los 17 países que conforman la Eurozona.Con esos dos temas se nos ocupa medio mes de noviembre. Falta esperar qué traerá la segunda quincena.Está como para alquilar balcón.


