Ahora, la morenada

Pero asumamos el riesgo y analicemos como antropólogos, aunque no lo seamos, el reiterado caso de semi-conflicto que antes ya se había dado por la “diablada” y da la apariencia de que se repite, pero con la “morenada”. Para hablar de eso hay que aludir al sincretismo.Un sincretismo es...

Pero asumamos el riesgo y analicemos como antropólogos, aunque no lo seamos, el reiterado caso de semi-conflicto que antes ya se había dado por la “diablada” y da la apariencia de que se repite, pero con la “morenada”. Para hablar de eso hay que aludir al sincretismo.Un sincretismo es un intento de conciliar doctrinas distintas. Comúnmente se entiende que estas uniones no guardan una coherencia sustancial. Se utiliza en alusión a la cultura o la religión para resaltar su carácter de fusión y asimilación de elementos diferentes.Para no aumentarle conflicto dejaremos por ahora el sincretismo religioso, a pesar de que en Bolivia, especialmente, tenemos muchas muestras de él, concretamente en los presteríos, pero por ahora quedémonos en el sincretismo cultural.El sincretismo cultural se refiere al proceso de transculturación y mestizaje entre distintas culturas. En términos generales, se refiere básicamente a cómo se dio ese proceso entre Europa, sobre todo España y Portugal, y el Nuevo Continente. En forma indirecta, no espontánea, porque no vinieron a “descubrir” ni a “conquistar” llegaron también a estas tierras las vitales culturas africanas, de las cuales precisamente la mencionada “morenada” ha tomado mucho para formar esa expresión mestiza que ahora tiene incuestionable identidad americana.Así, sin proponérnoslo expresamente, hemos llegado una vez más al “mestizaje entre distintas culturas”, aunque los empecinados de siempre sigan insistiendo en desconocer el mestizaje, que es precisamente lo esencial en “nuestra” América.Reforcemos lo planteado hasta aquí con lo que enseña una enciclopedia, a sabiendas de que tampoco está inmune a la susodicha desvalorización, protagonizada, además, por quienes posan de “intelectuales”.Dice: “Rubén Darío habría marcado una huella profunda entre la forma de entender las relaciones artísticas entre Europa y Latinoamérica. Su original mezcla de elementos propios del mestizaje hispano-indígena (y africano) y su atención a las vanguardias (en una sociedad costumbrista y conservadora) puso un antes y un después en la forma de escribir y pensar en el nuevo mundo y fue la base para el surgimiento posterior de creadores de la talla de Octavio Paz, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Ernesto Cardenal, Alejo Carpentier o Mario Benedetti. Otro pilar referencial es evidentemente José Martí. Su denuncia adelantada al post colonialismo se convierte en la base de los modernistas latinoamericanos quienes se liberan del pensamiento hispanista que queda sólo relegado a la estructura funcional de las élites fundadoras del subcontinente”.Y el debate seguirá, pero al menos para nosotros sin posibilidad de conflicto, porque ya asumimos nuestra identidad mestiza y consideramos a toda América Latina nuestra Patria Grande.

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