Reflexiones desde el Cursillo “Echad las Redes”

Al amanecer Jesús se presentó en la orilla, pero ellos no lo reconocieron, solo Juan que dijo: “Es el Señor” (Jn.21-2,8). Jesús les dijo: “Echen la red a la derecha y encontrarán pesca”. Echaron la red y se les hicieron pocas las fuerzas para recoger la red, era tan grande la...

Al amanecer Jesús se presentó en la orilla, pero ellos no lo reconocieron, solo Juan que dijo: “Es el Señor” (Jn.21-2,8). Jesús les dijo: “Echen la red a la derecha y encontrarán pesca”. Echaron la red y se les hicieron pocas las fuerzas para recoger la red, era tan grande la cantidad de peces, eran 153.En ese tiempo el número conocido de las naciones era de 153, de modo que su pesca milagrosa representaba la acción de la iglesia. Los pastores de la iglesia llevarán en sus redes hacia Cristo a todas las naciones de la tierra.La pesca milagrosa es el símbolo de la gran misión que Jesús les confía.Aquí encontramos a los discípulos en una lucha y un gran esfuerzo de toda la noche, sin pescar nada, pero de pronto es Jesús quién les guía.Toda acción en unión con El tiene éxito. Todo lo debemos hacer en nombre de Jesús para tener éxito, porque muchas veces con esfuerzo y talento no logramos nada, en cambio con El Señor somos mayoría aplastante, es nuestra garantía como dice Pablo “Todo lo puedo en Aquel que me conforta”.Es la fe la condición para llegar a la meta que nos proponemos.Todo este tiempo de pascua nos regocijamos por el triunfo de la vida sobre la muerte, por la resurrección de el Señor, sabemos de que después de su resurrección el Señor, durante 40 días se apareció a sus discípulos hablándoles de las cosas referentes al reino de Dios.Fueron 13 las apariciones de Jesús incluida la primera de ellas a su Madre. No es improbable que fuera de estas hubiera habido otras, cuya noticia no ha llegado hasta nosotros.Durante el tiempo que transcurrió hasta la ascensión, la vida de los apóstoles era algo singular, ni formaban un grupo tan compacto como antes de la muerte de Jesús ni tampoco andaban del todo dispersos. Un buen núcleo permaneció en Cafarnaúm en torno a Pedro, otros se dispersarían en poblaciones vecinas, siempre dispuestos para cualquier llamada que los convocase.Para atender a su subsistencia volverían a ejercer los oficios que anteriormente ocupaban.Ellos fueron testigos de la resurrección y después dieron testimonio difundiendo la buena noticia por todo el mundo.Nosotros también debemos difundir la buena noticia del evangelio por nuestro mundo, nosotros también tenemos que ser testigos de Cristo. Nuestra vida debe ser un continuo testimonio de triunfo de la vida sobre la muerte.La vida de la gracia es la vida de la amistad y unión con Dios, la vida de la gracia es un triunfo sobre la muerte que es el pecado. Al decir pecado nos referimos a todo lo que contradice a la palabra amor.  El pecado es la consecuencia del egoísmo del ser humano, es el querer todo para nosotros, es dar rienda suelta a nuestros apetitos, es ignorar a los otros inclusive es utilizar a los otros para nuestro beneficio y todo egoísmo aplasta y destruye al prójimo.El testimonio de vida no implica grandes sacrificios ni convertirnos en héroes, sencillamente se trata de vivir en la justicia, tratar a los demás con respeto, con consideración, sin juzgar, sino comprender, ser solidarios y buscar la paz.Seremos testigos de Cristo en la medida en que nuestra fe se plasme en obras, porque la fe sin obras es fe muerta, los que significa que juntamente con lo que creemos actuemos por que el cristianismo es un estilo de vida que nos invita a ser felices y a conquistar la vida que no se acaba, la vida eterna.“Echad las redes”. Es una invitación del maestro, para que echemos las redes de nuestro testimonio y así podamos traer a muchos a su redil.

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