Hablando de exploración
Hemos repetido el criterio técnico que el riesgo en la exploración está reatada al costo: mucho dinero necesario, mucho riesgo para poco éxito. Por ello es importante abrir el upstream –y dowstream- a capitales externos modificando, mejor dicho cambiando nuestra matriz política de...
Hemos repetido el criterio técnico que el riesgo en la exploración está reatada al costo: mucho dinero necesario, mucho riesgo para poco éxito. Por ello es importante abrir el upstream –y dowstream- a capitales externos modificando, mejor dicho cambiando nuestra matriz política de pensamiento relacionado a energía: de un ultra-estatismo a una economía de mercado mixta con participación del Estado y Privados (las PPP public-private-partnership) en negocios de toda la cadena.Los “socialistas” modernos de Brasil incluida la Cuba castrista, tienen capitales externos en operaciones de exploración, sin que por ello hayan renunciado a su ideología sino más bien porque terminaron de entender que modelos de ultrancionalismo en operaciones de alto riesgo y de intensivo capital, como el caso concreto de procesos exploratorios –más aún offshore como el caso brasilero- requieren miles de millones de dólares fluyendo.La reciente incursión argentina en el mundo de las “nacionalizaciones” no agregó mayor dinero a sus procesos exploratorios, en todo caso sus cuentas por importaciones de energía (llámese líquidos o gas) continúan en ascenso. Eso los tiene asustados. Y la reciente excursión de la presidenta argentina a universidades en Estados Unidos, con motivo de la Asamblea ONU, no fue de las mejores, más aún si se toma en cuenta su intención de reunirse con Irán y los cacerolazos que fue objeto.Aquí no hay un criterio político. Hay un criterio simple: generar alianzas económicas requiere un solo ingrediente, complejo, pero un solo ingrediente: estabilidad democrática traducida en una ley transparente que evite nacionalizaciones y otorgue facilidades a negocios compartidos PPP para procesos, como ejemplo, de exploración de hidrocarburos.El caso boliviano es también preocupante: entiendo perfectamente los esfuerzos de ejecutivos medios y técnicos de las estatales de hidrocarburos que, siguiendo el criterio de los altos dirigentes políticos, no han podido hacerles entender que manejar el tema energético con criterio eminentemente ideológico es contraproducente. El clásico ejemplo del régimen de Venezuela que amenaza a Estados Unidos con cortar suministro de crudo y venderlo a China. Ni lo uno es posible ni lo segundo es tan técnicamente viable. La economía de la energía es muy caprichosa.: se mueve perfectamente en aguas de un capitalismo competitivo y es difícil de ponerle brida, todo lo contrario, como a la diosa Fortuna griega, hay que atraerla, enamorarla y mostrarle nuestros mejores encantos y perfiles para que se quede a nuestro lado. Los capitales externos no van a venir de seguir los problemas internos que tiene Bolivia.Y la ecuación es: a mayor exploración, mayor inversión, mayor posibilidad de certificación de volúmenes de líquidos y de gas, mayor refino y consecuentemente mayor posibilidad de agregación de valor (o industrialización) y generación de rentabilidad en negocios compartidos.* MBA profesor universitario


