EL TIAR, el CIADI y la crisis
Nosotros preferimos llamar crisis a lo que sucede cuando el orden establecido deja de funcionar, pero no es aún cambiado, y el orden nuevo, aunque ya existe todavía no es aplicado. Si los cambios sociales son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van...
Nosotros preferimos llamar crisis a lo que sucede cuando el orden establecido deja de funcionar, pero no es aún cambiado, y el orden nuevo, aunque ya existe todavía no es aplicado. Si los cambios sociales son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.Por eso, de ninguna manera una crisis puede existir por tiempo indefinido. Y esta, que todos sentimos ahora, ya está durando demasiado y nos afecta por los cuatro costados.Tomemos como ejemplo el CIADI (que también está en crisis, por supuesto). El CIADI, es el Centro Internacional de Arreglo de Disputas entre Inversionista Extranjero y Estado y es un organismo adscrito al Banco Mundial. En estos días, Ecuador ha anunciado que solicitará la nulidad de un laudo arbitral del CIADI, según el cual ese país hermano debería indemnizar por más de 1700 millones de dólares a una empresa petrolera de Estados Unidos. Lo que sucede, es que también el Banco Mundial es un organismo en crisis y está hace rato pendiente de ser sustituido por un sistema que verdaderamente funcione. Y no es el único en esa situación.Para no salirnos del tema, recordemos que otro sistema en crisis es el que se llamaba (se llama aún) Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), TIAR, que para lo último que sirvió fue para probar que entre Estados Unidos de Norteamérica y las naciones sudamericanas no existe reciprocidad, sino pretendida subordinación del sur al norte, como lo demostró el conflicto de Argentina con Gran Bretaña por las islas Malvinas.En este orden de ideas, o sea comprendiendo la obsolescencia del viejo orden, hay que considerar que también se vuelven obsoletos los paradigmas, o modelos, como aquel de que el trabajo debe estar sometido (o subsumido) al capital.En el CIADI, al cual Bolivia ya no pertenece desde el año 2009, es notoria la preferencia por ese paradigma, que tiene al capital casi teologizado, siendo que si no fuera por el trabajo que no se paga (plusvalía) el capital ni siquiera podría lograr su acumulación originaria.Así, le aparece un trabajo específico adicional a Mercosur, Unasur, Celac y otros organismos integracionistas, que tendrán necesariamente que fortalecerse en esta crisis global que, como dijimos, es inevitable sentirla, día a día y en todo el planeta.Nosotros entendemos así el cambio, del cual, parodiando lo anterior, diríamos que es más fácil hablar de él que sentirlo realmente. Debe ser por eso que cuando se habla de crisis (inclusive en las enciclopedias) aparece ligada a la palabra “revolución”.Así se entiende mejor. ¿Cierto?


