Minería en la región

Primero fue la plata, luego el estaño, posteriormente el hierro, pero ahora se menciona también, con insistencia, la columbita, el tantalio y específicamente en el caso de Tarija, el sílice.Los antiguos riesgos de derrumbe en socavones, explosiones accidentales de dinamita, han sido ahora...

Primero fue la plata, luego el estaño, posteriormente el hierro, pero ahora se menciona también, con insistencia, la columbita, el tantalio y específicamente en el caso de Tarija, el sílice.Los antiguos riesgos de derrumbe en socavones, explosiones accidentales de dinamita, han sido ahora sustituidos por el también riesgoso uso del mercurio (sobre todo en la minería aurífera), la contaminación de las aguas y en general el deterioro del medio ambiente, que son factores que se debe considerar seriamente, sin tremendismos fundamentalistas.Tales riesgos se multiplican por la proliferación de minería ilegal, que en algunos países es ya un problema serio. Por ejemplo en Colombia.Voceros oficiales autorizados han llegado a afirmar que la minería ilegal es actualmente la principal fuente de financiamiento para los grupos armados que con diferentes apelativos (guerrilla, paramilitarismo, o bandas criminales eufemísticamente llamadas “bacrim”), tienen ensangrentado a ese país hermano.Pero Colombia no es la única víctima. En el Perú también la minería ilegal ya se ha hecho notoria y aunque no se divulgan estadísticas “oficiales”, es muy probable que sea uno de los principales factores de malestar social en el Perú.En otros países de la región seguramente que también los problemas derivados de la minería también existen, aunque no tengan aún magnitudes alarmantes. Pero ya sería oportuno que nuestros países actúen en forma integrada, para lograr no solamente soluciones aisladas, sino políticas regionales eficaces y coherentes.Porque la integración sudamericana no se limita a cuestiones comerciales y aduaneras, sino que involucra a todos los aspectos de la economía y la sociología de nuestros países.Por eso, utilizando Unasur, apoyándose en lo que ya ha alcanzado Mercosur, rescatando lo que está haciendo la CAN con el Parlamento Andino, se debería (y se puede) focalizar y concretar políticas regionales integradas, desde la prospección geológica (que todavía es incompleta), hasta el encadenamiento de la economía minera con actividades que le agreguen valor y, por supuesto, el relacionamiento con corporaciones mineras transnacionales, que no cesan de fusionarse y modernizar sus operaciones, que no siempre son compatibles con las necesidades y con los intereses nacionales de los países donde actúan.Un trabajo estatal bien planificado y bien ejecutado evitaría, además, que en el actual vacio actúen y proliferen organizaciones no gubernamentales, porque ya sabemos que las ONG funcionan estrictamente para beneficio de sus financiadores y provocando costos que afectarán a los países, o sea a los pueblos, porque son los pueblos y no los gobiernos los que en última instancia pagan (pagamos) esos costos.Europa comenzó a actuar unida a partir del acero y del carbón, o sea, de la minería. Tuvo notables aciertos, aunque actualmente esté en una crisis de pronóstico reservado. Pero de eso, es decir de los aciertos y de las crisis ajenas también debemos aprender.

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