Claro como el agua

Esto, que parece una perogrullada y que fue publicado aquí mismo, ayer, con el título de “Los esclavos del agua”, es particularmente importante para Bolivia, donde ya existen conflictos concretos y de muy difícil solución, como el de las aguas del Silala, que es probable que sean de...

Esto, que parece una perogrullada y que fue publicado aquí mismo, ayer, con el título de “Los esclavos del agua”, es particularmente importante para Bolivia, donde ya existen conflictos concretos y de muy difícil solución, como el de las aguas del Silala, que es probable que sean de origen fósil, aunque Chile se empeña en darles tratamiento de “aguas internacionales”.O podemos acordarnos (no debemos nunca olvidar, más bien) de lo que hasta las enciclopedias identifican como “guerra del agua” y que fueron las luchas populares por evitar la privatización desaforada de los servicios públicos de agua potable.En ese orden de ideas fue que, a partir del artículo que mencionamos, investigamos algo más sobre el agua potable. Y encontramos que estimulados por la publicidad muchos están seguramente consumiendo más agua de la que su organismo necesita y son víctimas de lo que técnicamente se conoce como “polidipsia psicogénica” o con el pintoresco nombre de “potomanía”.Sus consecuencias pueden ser dramáticas y fatales debido a que si el consumo diario de líquidos supera los cuatro litros el cuerpo humano, usando sus riñones, no podrá procesarlos, provocando la muerte por intoxicación con agua o híper-hidratación, que se ve agravada si ese consumo se realiza en corto tiempo.Esta es información abierta, es decir, no necesita el casi misterioso tratamiento de las informaciones que dieron origen a Wikileaks y que hicieron híper famoso a Julián Assange. Es información disponible en enciclopedias –reiteramos- pero parece que no influye en el monumental negocio del agua potable, del cual parece que Bolivia está al margen por algún tiempo pero nadie apostaría a que esté inmunizada.De lo que aquí no estamos “libres”, de todas maneras, es del agua potable embotellada que no es sino agua envasada en botellas individuales de consumo y venta al por menor. El agua puede ser agua glacial, agua de manantial, agua de pozo, agua purificada o simplemente agua del abastecimiento público de agua. Agua de la pila, la llamamos aquí. Muchos países, especialmente los “desarrollados”, regulan la calidad del agua embotellada a través de estándares del gobierno, normalmente utilizados para garantizar que la calidad del agua es segura.Instituciones como el Consejo de Defensa de las Fuentes Naturales y el Fondo Mundial para la Naturaleza han insistido en la importancia de consumir menos agua embotellada, y han organizado campañas. Muchas de estas campañas afirman que el agua embotellada no es mejor que el agua de la pila. Además, se genera basura pues millones de botellas de plástico acaban en botaderos de basura, con la obvia y creciente contaminación.Con lo cual llegamos a la inevitable conclusión de recordar que aquí, en Tarija, todavía no tenemos claro cómo ni cuándo vamos a tratar las aguas servidas. Que son nuestro problema adicional, al parecer irresoluble.

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