El doctor Frankenstein

El refrán no dejó de tener sentido, sino, al contrario, se hace más significativo en este nuestro mundo actual, donde se han globalizado los bancos, pero el conocimiento sigue siendo privilegio de minorías.Ese desconocimiento, entre sus muchos efectos, sirve de caldo de cultivo para temores...

El refrán no dejó de tener sentido, sino, al contrario, se hace más significativo en este nuestro mundo actual, donde se han globalizado los bancos, pero el conocimiento sigue siendo privilegio de minorías.Ese desconocimiento, entre sus muchos efectos, sirve de caldo de cultivo para temores que con elemental información dejarían de existir. Pero, gracias a Hollywood, muchas personas siguen temiendo a un imposible monstruo “construido” con partes de cadáveres, como la leyenda que hizo famoso al doctor Frankenstein, pero no temen a la realmente peligrosa manipulación genética del maíz, la soya y otros alimentos, que pasa casi desapercibida entre las noticias.En las noticias, precisamente, destaca ahora el temor por la radiactividad, pero la mayoría no sabe  que Estados Unidos tiene ya “en depósito”, más de dos mil bombas nucleares, con las cuales podría pulverizar varias veces el planeta, en el cual probablemente no sobrevivirían ni las cucarachas, aunque son los únicos seres vivos que han desarrollado una leve resistencia a la radiactividad.En ese orden de ideas (o mejor en ese desorden) nos informa una agencia que se está trasladando el mineral llamado “tantalio”, desde Brasil hasta Irán, utilizando rutas que incluyen a Bolivia y a Venezuela, con hipótesis más fantásticas aún que las del ya mencionado monstruo del doctor Frankenstein.La “información” mete en la danza hasta a Naciones Unidas, de la cual dice que ha prohibido la exportación de uranio, tantalio y otros minerales que supuestamente se utilizan en la fabricación de artefactos nucleares.Vayamos con orden: Primero, el tantalio es un metal gris, brillante, pesado, dúctil, de alto punto de fusión, buen conductor de la electricidad y el calor y muy duro. Es muy resistente al ataque por ácidos. Es muy parecido al niobio y se suele extraer del mineral tantalita, que en la naturaleza aparece generalmente formando mezclas isomorfas con la columbita que se conocen con el nombre de Coltán.El 80 por ciento de Coltán en el mundo se produce en el Congo, relativamente cerca de Irán, y allí se lo podría obtener sin necesidad de recorrer clandestinamente todo el planeta. Claro que con fuerte competencia de Nokia, Phillips, Sony, Canon, Motorola y otras corporaciones que lo utilizan profusamente, pero no para fabricar bombas atómicas, sino para fabricar celulares y otros equipos de comunicación. Por algo al Coltan se lo llama también “oro gris”.La forma absolutamente inhumana como se explotan las minas de Coltán es tema aparte. El que es ya tema agotado, por la torpeza precisamente de los gringos, es el de las supuestas “armas de destrucción masiva”, pretexto para la guerra que con la que ya destruyeron Irak, y que parecerían estar tratando de volver a utilizar con la vecina Irán.Bush, Cheney, Rumsfeld, ya no están en el gobierno, pero lo de Irán podría ser también indicio de lo desesperados que están por volver.Pero el que no sabe, está como el que no ve.

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