La nueva economía del shale-gas
De perfeccionarse ecuaciones que combinen tecnología y reducción de costos, con la obvia estabilidad política y jurídica, surgirá una nueva fórmula de negocios para el país: exploración y explotación de shale-gas, paralelamente a la agregación de valor (o procesos de industrialización...
De perfeccionarse ecuaciones que combinen tecnología y reducción de costos, con la obvia estabilidad política y jurídica, surgirá una nueva fórmula de negocios para el país: exploración y explotación de shale-gas, paralelamente a la agregación de valor (o procesos de industrialización a escala) de gas natural (el convencional).Los precios fluctuantes entre 12-18 USD por millón de BTU (unidad termal británica de poder calórico del gas) proyectados para la década 2015-2025 nos abren éste nuevo escenario para soñar. Estados Unidos y el Asia van a requerir nuevos envíos de gas (entre otros del no-convencional).Vamos paso a paso: shale-gas es un gas natural tipo “no convencional” depositado en yacimientos no comunes, a mucha más profundidad de los actuales yacimientos, entre rocas y arena denominadas geológicamente “esquisto”, los petróleos más pesados y su exploración y posterior explotación requieren de nueva tecnología y fuertes capitales. Es parte de un grupo de nuevos yacimientos para explotación: shale-gas (Esquisto) –cuyas características hemos mencionado-, el “Tight Gas” (Gas Apretado atrapado geológicamente en areniscas de porosidad penetrable y en algunos tipos de reservorios carbonatados) y el “Coalbed Gas” (Gas producido del carbón).Sabemos que Bolivia tiene reservorios convencionales de gas natural. Pero adicionalmente no es impensable establecer que Bolivia podría certificar también reservas de gas de éstas características, obviamente en reservorios cuya extracción es técnicamente diferente a los procesos de ingeniería tradicional y por tanto más costosos –de momento- aunque en un futuro cercano cuando hayan mejores herramientas en el país el shale-gas será tan fácil de explotar como el convencional.Como su explotación es de momento costosa en el país no se tienen proyectos concretos de exploración ni cuantificación de Reservas, por la relación coste-tecnología que actualmente le sería negativa al país. Reiteramos que ésta relación será favorable en los próximos años, de haber hasta ese momento un nuevo escenario planteado desde el Estado con una nueva Ley de Hidrocarburos que facilite asociaciones con capitales multinacionales para éste nuevo tipo de iniciativas.Tengamos presente que la frenética búsqueda de energía a menor coste de producción, comprometida con el medio ambiente y que sea de mayor acceso para todos dispuso que el paradigma económico del shale-gas y del gas convencional sean fórmulas económicas que van a paliar el déficit de oferta energética global. El gas es el energético más limpio de la historia contemporánea.Con esa consideración no es vago insistir en que Bolivia tiene la posibilidad de ser parte de naciones con posibilidad de generar oportunidades de exploración y posterior explotación paralela de shale-gas para exportación o industrialización.No faltarán los agoreros y pesimistas que dirán no a cualquier iniciativa, generalmente los pesimistas tienen facilidad de persuasión, pero la fuerza del optimismo nos empuja a pensar sólidamente en la posibilidad de ser –como siempre debimos haber sido- un centro de distribución energética del Continente.La tesis de la “reducción de reservas” de gas queda totalmente desechada dado que hay dos premisas que no se han cumplido para beneficio del país: 1. No arrancó la agregación de valor (industrialización), 2. No se tiene incorporado a la matriz económica energética boliviana ésta nueva consideración de producción de shale-gas. De manera que preocupaciones sin fundamento o negativismos a ultranza no tienen cabida en el diseño proactivo de nuevos fórmulas de desarrollo boliviano a partir del gas natural (del convencional o del no-convencional).Vamos a repetir un clisé: el gas es llave de desarrollo y lucha contra la pobreza. Y ahora más aún con la buena noticia: adicionalmente a nuestros modelos de exploración-producción-comercialización-industrialización de gas tipo convencional surge la posibilidad de tener modelos de producción alternativa-paralela de derivados de valor agregado del shale-gas.* Catedrático de Maestría en Hidrocarburos


