Morros blancos: una lacerante realidad
y de los órganos del Estado, ya que nos compromete a todos, tanto a los que se encuentran al interior de un recinto penitenciario, como a los que se encuentran dichosamente fuera de él. Es urgente asumir decisiones que vayan en procura de superar esta deshumanizante situación, ya que...
y de los órganos del Estado, ya que nos compromete a todos, tanto a los que se encuentran al interior de un recinto penitenciario, como a los que se encuentran dichosamente fuera de él. Es urgente asumir decisiones que vayan en procura de superar esta deshumanizante situación, ya que se constituye en una muestra de cómo anda nuestra sociedad y el Estado.Así como el Estado, está para perseguir las infracciones cometidas por sus miembros, también debe estar para reeducar y buscar la reinserción social del infractor, contribuyendo a que se transforme en una persona útil para la sociedad y su familia. El recinto penitenciario debe cumplir finalidades de reeducación y de reinserción social preponderantemente.Que conste, que así como el Estado tiene la obligación de castigar a quien comete un delito, también tiene la de respetar y hacer respetar la dignidad de la persona recluida.La que no sólo sufre las limitaciones en su derecho a una libre locomoción, sino que es víctima de su deterioro físico y psicológico llevándola a un menoscabo en su salud, como así también en su educación y por mencionar una lejana profesionalización esto es para citar algunos, estos derechos deben ser reconocidos en toda su plenitud, porque permitirán lanzarlos al desafío de vivir en sociedad. Hablando en pequeño y particular, el Centro Penitenciario de “Morros Blancos”, en nuestra ciudad es un claro ejemplo, de cómo es posible perder todo sentido de humanidad, y de convertir a en una víctima más al interno, ya que por una serie de razones internas o externas, cometió un delito infiriendo un agravio a la sociedad y por ende a un miembro de la misma. Nos ocupamos de este lugar, al constatar que como dijo una Autoridad Departamental, que allí se vive como animales, expresión que no sólo lastima sino que nos pone en vilo para ponernos en movimiento, y así ellos podrán gozar de algunas prerrogativa, debemos despojarnos de la ceguera del no me importismo, pues, si bien tratamos mejor a otros especímenes que viven junto a nosotros (mascotas), con mayor razón las personas recluidas en ese recinto que son nuestros semejantes.Llama poderosamente la atención que no surjan soluciones rápidas para la construcción de un nuevo centro penitenciario, ya debemos poner un atajo y alto a la indiferencia y desidia para tratar el tema. De una vez por todas, se debe encontrar una solución radical, para evitar que la cárcel se convierta en una aventajada universidad del delito, sabemos y nos damos cuenta que Tarija, cuenta con recursos que pueden financiar obras de este tipo.Por ejemplo, el Ejecutivo Municipal, perdonen si nos equivocamos, tuvo un gesto interesante al indicar que se podría disponer de un predio para construir un nuevo centro penitenciario. Que mejor, puede ser un proyecto concurrente entre el Municipio y la Gobernación, de un alto contenido social. Porque de esperar la recuperación del predio que colinda con el penal y dadas las circunstancia que no se conoce si el mismo es de propiedad municipal, del gobierno central o de algún particular, aumenta el peso de la cruz y el calvario de los internos. Se precisan centros de reeducación y reinserción que motiven el cambio de vida, y entender que vale mucho el estar en libertad. Ya nada de remiendos, cuyos hilos por el uso jalan a las partes sanas, esto no deja sólo de ser un paliativo que no va al fondo del tema planteado. Si esto sucede en la ciudad capital, seguro que es más lacerante en las ciudades intermedias, que es como decir mejor ni miro ni siento. Evitemos que las cárceles, se conviertan en depósito de personas olvidadas por la sociedad y el Estado.


