Una india muy valiente
No solo las heroínas de la Coronilla, para quienes nunca los honores serán suficientes, sino doña Juana Azurduy de Padilla y muchas otras relacionadas con la lucha por la independencia, o Bartolina Sisa, María Barzola, Domitila Chungara y muchas, muchísimas otras que dejaron huella...
No solo las heroínas de la Coronilla, para quienes nunca los honores serán suficientes, sino doña Juana Azurduy de Padilla y muchas otras relacionadas con la lucha por la independencia, o Bartolina Sisa, María Barzola, Domitila Chungara y muchas, muchísimas otras que dejaron huella imborrable en nuestra historia. No olvidamos tampoco a la quiteña Manuelita Sáenz, que no solo frustró atentados con el Libertador, sino que lo acompañó durante los últimos y aciagos días en ese laberinto del cual tan magistral relato le debemos al insuperable Gabriel García Márquez. Hablaremos luego de ello.En nuestra América, entonces, con mucha propiedad podemos hablar de mujeres valientes, pero hoy lo hacemos por otra india: Arundhati Roy, escritora y activista india nacida en Shillong, Meghalaya, India, hija de una madre cristiana Siria-ortodoxo de Kerala y un padre hindú de Bengala, y de quien hemos conocido otro libro con conferencias suyas, tan admirables como aquellas en las cuales hace atinadas biopsias de las Organizaciones No Gubernamentales, ONG, con conceptos que hemos reproducido aquí mismo, en varias oportunidades.En esta publicación, “Retórica bélica” Arundhati Roy se refiere a “ciertos poderosos organismos que parecen estar más allá de cualquier control de la ciudadanía”.Entre otros temas, la escritora, arquitecta y activista india se ocupa de “la escalada nuclear en la que rivalizan la India y Pakistán, las aterradoras matanzas de musulmanes en el estado indio de Gujarat y las exigencias estadounidenses de una guerra cada vez más amplia contra el terrorismo, que le sirven a la escritora –dice el presentador del libro- como telón de fondo para denunciar el creciente auge del militarismo y de la violencia racial y religiosa, en todo el mundo, así como para criticar las ideologías que hacen de etnia un sinónimo de nación”.Así como se ocupa del militarismo creciente y de las cada vez más frecuentes invasiones imperiales a países en todo el mundo, Arundhati saca espacio para referirse al ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que “controla los principales periódicos, revistas, emisoras de televisión y casas editoriales de su país.Situación que es comparable con acierto a la de la industria estadounidense de la información y el espectáculo que, según recuerda Arunhati Roy, “está dominada por unas pocas empresas: AOL-Time Warner, Disney, Viacom y News Corporation”.Definitivamente, Arundhati Roy es una india muy valiente.Para concluir con lo que más arriba ofrecimos, recordamos que el escultor antioqueño Rodrigo Arenas Betancur, que dedicó la mayor parte de su magistral producción al Libertador Simón Bolívar, nos decía que en Bolivia está el único monumento dedicado a la quiteña compañera del Libertador, Manuelita Sáenz. No tuvimos la acuciosidad suficiente para investigar dónde está ese monumento, que valdría la pena conocerlo y hacerlo conocer mejor. Pero seguiremos investigando.


