En boca cerrada…
Carlos Mesa opinó (corregimos: Mesa no opina, pontifica) sobre las relaciones internacionales y el asilo político. El, que nosotros sepamos, nunca tuvo que asilarse por razones políticas ni por ninguna otra razón, pero eso no lo inhibe y ni remotamente podría silenciarlo.El ex presidente...
Carlos Mesa opinó (corregimos: Mesa no opina, pontifica) sobre las relaciones internacionales y el asilo político. El, que nosotros sepamos, nunca tuvo que asilarse por razones políticas ni por ninguna otra razón, pero eso no lo inhibe y ni remotamente podría silenciarlo.El ex presidente sostuvo en declaraciones a la prensa que el gobierno boliviano “debió otorgar inmediatamente el salvoconducto para que el parlamentario pandino (Roger Pinto) abandone el país y no dilatar el hecho, porque sólo provoca más problemas en las relaciones, a partir de un asunto que no debería merecer más atención que lo que corresponde”.En eso estamos de acuerdo. El asunto no debería merecer más atención que lo que corresponde, pero el ex presidente ahí no es consecuente con lo que dice, pues con sus declaraciones le está aumentando atención “al asunto”.Atención que no recordamos que el ex mandatario le hubiera prestado a temas como el uso de las aguas del Silala por Chile, por ejemplo, que era mucho más relevante y más apropiado a su perfil de académico polifacético, porque sus opiniones no se limitan a historia, que fue su formación universitaria, sino que abarcan –como ya dijimos- virtualmente todo lo humano y casi todo lo divino y en el caso de Roger Pinto a pesar de que la presidenta del Senado Gabriela Montaño hubiese asegurado, hace muy poco, que “Los delitos por los que se ha procesado a Roger Pinto en la justicia tienen que ver con corrupción, con delitos comunes. Aquí no hay ninguna persecución política”.El ex presidente Mesa completó sus opiniones (aunque ya dijimos que él no opina…) diciendo que las relaciones del Palacio Quemado con Brasilia “son para preocuparse”. Hizo un inventario de las fricciones que se produjeron en el último tiempo:La denominada nacionalización del 2006, la salida de la empresa brasileña OAS por el tema de la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos y los cuestionamientos que hizo el oficialismo a la conducta del embajador Biato.Y como broche de oro. Mesa asegura que “el período de problemas fue la intervención física de la planta de Petrobras”.El ex presidente, sin embargo, tiene recuerdos selectivos, porque olvida lo que él mismo hizo: establecer el precio solidario del gas a favor de Repsol (vendedora en Bolivia y compradora en Argentina), su decreto autorizando a Petrobras y otras transnacionales para que registren como de su propiedad los campos petroleros y gasíferos, (Esto, la presión popular le obligó a anular), el favorecimiento de negocios a favor de Petrobras que apoyó cuando pontificaba él mientras Goni entregaba los recursos naturales a Brasil, incluyendo los campos Sábalo y San Alberto como si fuesen nuevos, cuando casi una década antes habían sido descubiertos por YPFB, etc.Para finalizar, cabe perfectamente recordarle al ex presidente Mesa un antiguo y conocido refrán: “en boca cerrada…”


