Aprender a pescar
Desde cuando fue creado se dejó opaco inclusive el nombre de eso que no se sabe hasta ahora si es “bono” es “subsidio” o es directamente un regalo con objetivos populistas, porque el nombre completo del Prosol en la ley que lo creó es “Programa Solidario Comunal Departamental” deja...
Desde cuando fue creado se dejó opaco inclusive el nombre de eso que no se sabe hasta ahora si es “bono” es “subsidio” o es directamente un regalo con objetivos populistas, porque el nombre completo del Prosol en la ley que lo creó es “Programa Solidario Comunal Departamental” deja todo lo demás a oscuras y lo llama genéricamente “desembolso de recursos departamentales provenientes de la renta petrolera”.Ya va cumplir cinco años y si fuera humano podría caminar y hablar perfectamente, pero el Prosol no. Lo han mantenido igual que a un nonato y ahora pretenden que por el Tarija “desembolse” por el impunemente mil millones de bolivianos anuales.Por todo lo anterior, vamos a poner al Prosol en la categoría de “populismo”, cuya definición más usada es el uso de “medidas de gobierno populares”, destinadas a ganar la simpatía de cierta población, particularmente si ésta posee derecho a voto, aún a costa de tomar medidas contrarias al Estado democrático. El populismo, a pesar de las características anti-institucionales que pueda tener, no busca transformar profundamente las estructuras y relaciones sociales, económicas y políticas (en muchos casos, al contrario los movimientos populistas planean evitarlo) sino el preservar el poder y la hegemonía política a través de la popularidad entre las masas.En ese orden de ideas, algunos movimientos populistas les dan a ciertas capas de la población beneficios limitados o soluciones a corto plazo que no ponen en peligro el orden social vigente ni le otorgan a los ciudadanos capacidades reales de autodeterminación a los pueblos, pero, en cambio sí sirven para que eleven o mantengan la popularidad de los caudillos o del régimen reforzando su poder. Los discursos oficiales de estos regímenes y movimientos populistas suelen ser muy digeribles y del buen agrado de la población en general (para darle seguridad y satisfacción) por lo que no apelan a ideologías definidas. El populismo se diferencia de la demagogia porque se refiere no sólo a discursos, sino también a acciones. Se lo puede entender como una táctica de uso limitado, o bien como una forma permanente de hacer política para permanecer en el poder.El populismo no aboga por ideologías precisas o por la concientización y el debate o consenso de tesis políticas o económicas claras sino que aboga por los sentimientos de aceptación masiva de un grupo en el poder y de una ideologización superficial pero intensiva.Todas estas son definiciones de diccionario, pero alcanzan y sobran para identificar plenamente al Prosol, que no es, de ninguna manera, recurso nuevo ni original, porque hace muchos siglos que los chinos recomendaban “enseñar al hombre a pescar, en vez de regalarle un pescado”.Pero da la impresión de que no aprendimos a pescar y que, al contrario, nos estamos olvidando hasta de la ciencia política.


