Lo ensucia todo
Todavía recordamos el de aquel célebre candidato a la presidencia de la República que preguntaba al piloto de su avioneta cuál era la temperatura y al contestarle que “Cero grados, señor”, replicaba, satisfecho: “¡Qué bueno! No hace frio ni calor.Hubo que ponerle una pizca de buen...
Todavía recordamos el de aquel célebre candidato a la presidencia de la República que preguntaba al piloto de su avioneta cuál era la temperatura y al contestarle que “Cero grados, señor”, replicaba, satisfecho: “¡Qué bueno! No hace frio ni calor.Hubo que ponerle una pizca de buen humor al trágico tema de la corrupción en YPFB, a la cual cada día le aparecen nuevos y más escalofriantes elementos.Ahora se comienza a mencionar la posibilidad de que algunos personajes estuvieran siendo “protegidos” para escamotear sus responsabilidades en los hechos. Concretamente, según las noticias, “el senador Eugenio Rojas, quien pidió ayer al presidente Evo Morales y a las autoridades judiciales, “dejar de proteger al presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Carlos Villegas, para que sea incluido en las investigaciones sobre el escándalo de corrupción en la construcción de las plantas separadoras de líquidos Gran Chaco y Río Grande que encara el Ministerio Público”.Se da por sentado, así, que el presidente Morales tiene “protegidos”, pero podría ser también que los “protectores” en este escándalo petrolero, sean otros. Acordémonos que sobre el petróleo decía Sergio Almaraz que es “ese líquido viscoso que lo ensucia todo… especialmente las conciencias”Ya que estamos en esas, podemos investigar si la “protección” no viene de otro lado, mucho más favorecido con el hecho de que las plantas separadoras de hidrocarburos líquidos no se construyan. De la presidenta de Petrobras, María das Graças Silva Foster, por ejemplo y si a ella la está también “protegiendo” alguien, que podría ser su jefe, Dilma Rouseff, o el inefable Lula da Silva.Así llegaríamos a “descubrimientos” insospechados, pero que ya los había mencionado el inolvidable Sergio al referirse a las conciencias ensuciadas por el petróleo.Las investigaciones policiales y judiciales inexorablemente se diluyen al llegar a cierto punto. Y no nos estamos refiriendo solamente a las que se hacen en Bolivia, sino a las que hacen en otras partes del mundo. No tiene otra explicación, por eso, que hasta ahora no hayan los gringos descubierto a los verdaderos autores (materiales e intelectuales) del asesinato de John Fitzgerald Kenneddy.Y eso que aparentemente en ese magnicidio no tenía nada que ver el petróleo. Aunque pensándolo bien ya no estamos ahora tan seguros.Que las investigaciones judiciales continúen, entonces, pero que por lo menos no sean pretexto para seguir postergando la separación de esos hidrocarburos líquidos, que cada año significan un millonario regalo para quienes los están recibiendo en el Brasil y en la Argentina y un irremediable agotamiento de “nuestros” yacimientos.Es algo tragicómico, como tantas otras situaciones por las que ha pasado y posiblemente tendrá que volver a pasar Bolivia, respectos a los recursos naturales. La pérdida del Litoral por el guano y el salitre, la pérdida del Acre por el caucho y la del Chaco por el petróleo (que parece que ni siquiera existía allí).¿O existirá?


