De Roosevelt a Thatcher

“Tuvimos la suerte de luchar contra los viejos enemigos de la paz: los monopolios comerciales y financieros, la especulación, los bancos irresponsables, el antagonismo de clases… Habían comenzado a considerar al gobierno como un mero apéndice de sus propios asuntos. Ahora sabemos que el...

“Tuvimos la suerte de luchar contra los viejos enemigos de la paz: los monopolios comerciales y financieros, la especulación, los bancos irresponsables, el antagonismo de clases… Habían comenzado a considerar al gobierno como un mero apéndice de sus propios asuntos. Ahora sabemos que el gobierno del dinero organizado es tan peligroso como el gobierno del populacho organizado”. Parece que hubiera sido pronunciado esta semana, ¿Cierto? Pero no. Fueron palabras de Franklin Delano Roosevelt, pronunciadas en su discurso para la campaña presidencial de los Estados Unidos, el 31 de octubre de 1.936 y nos las recordó en uno de sus últimos libros (“Sus crisis, nuestras soluciones”) Susan George, entre cuyos títulos académicos se encuentran los de doctora en Ciencias Políticas (Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, University of Paris), licenciada en Francés (B.A.Smith College, EE.UU.) y Filosofía (Sorbonne, París). Su trabajo actual va encaminado hacia la lucha contra el modelo de la globalización, organización del comercio mundial, las instituciones financieras internacionales y las relaciones norte-sur.El libro mencionado, junto a otros de la doctora George, como “El pensamiento secuestrado” y “El informe Lugano” son muy recomendables para tratar de entender la situación actual, perversamente globalizada.Entre los muchos conceptos atinados que encontramos en esos libros, citemos, como botón de muestra, éste: “La doctrina neoliberal, combinada con la aceleración de la globalización y un simple deseo de máximos beneficios, también favoreció la inversión extranjera allá donde los salarios eran bajos en relación con la productividad de los trabajadores”. Parece escrito a la medida para los actuales feligreses del capital, que se la pasan insistiendo en que “no hay que espantar las inversiones”, sin pensar en el balance entre las ventajas y los prejuicios de tales inversiones indiscriminadas.Ya que comenzamos mencionando a una celebridad, vamos a terminar con otra, que también fue y sigue siendo un ícono para algunos economistas, la primera ministra británica Margaret Thatcher, quien 50 años después del “demócrata” Roosevelt y siendo una especie de “socia” del republicano Ronald Reagan, hacía esta declaración a una revista, en 1987:(“Estamos viviendo)… una época en la que demasiada gente y demasiados niños suelen pensar: – tengo un problema ¡el gobierno está obligado a resolverlo!- O: – no tengo hogar, el gobierno debe darme alojamiento- y de este modo están proyectando sus problemas en la sociedad, pero ¿qué es la sociedad? ¡No existe tal cosa! Existen hombre y mujeres individuales”. Así pensaba y lo declaraba la primera ministra británica Margaret Thatcher. Pero eso no es lo más escandaloso, sino que todavía existen personas (con mucho poder además) que creían y siguen creyendo que la Thatcher tenía razón.Definitivamente, nos quedamos con Roosevelt, aunque no es santo de nuestra devoción y literalmente no era “santo” porque vivió truculentas historia extraconyugales que la historia tiene registradas. Claro que en eso no fue el primer mandatario que lo hacía, ni el más original.

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