Aprendamos mandarín

En estos días la prensa regional se ocupó de la visita del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, a la República Popular China y por fuera de ese rancio protocolo usual en este tipo de visitas, pudimos enterarnos de algunos aspectos muy importantes.China necesita con suma urgencia...

En estos días la prensa regional se ocupó de la visita del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, a la República Popular China y por fuera de ese rancio protocolo usual en este tipo de visitas, pudimos enterarnos de algunos aspectos muy importantes.China necesita con suma urgencia energía, de cualquier fuente, para atender su ciclópea industria, que además no deja de crecer. Un informe reciente del analista Michael Place en BNA llama la atención a los grupos de interés latinoamericanos que deberían preocuparse – dice - de lograr beneficios equitativos en futuros acuerdos petrogasíferos con ChinaEl documento de 18 páginas señala que China está mirando cada vez más de cerca a Sudamérica para satisfacer su demanda de fuentes primarias de energía, pero el documento no menciona a Bolivia y solamente dice que los países que tienen más probabilidades de captar la atención de China son Venezuela, Argentina, Ecuador y Brasil, debido a sus “generosas reservas y alta producción”.Eso, inevitablemente, desanima y habríamos abandonado la lectura en ese punto, pero hallamos este “pequeño” dato: El informe aludido establece que las inversiones del país asiático en el sector hidrocarburífero latinoamericano y caribeño totalizaron 28 mil 900 millones de dólares en 6 años.Y como yapa: La compra del 40% de las operaciones brasileñas de la petrolera Repsol por parte de Sinopec en un monto de 7 mil 110 millones de dólares, sigue siendo la mayor inyección de capitales chinos en el continente.Sinopec Limitada es una de las principales compañías de petróleo en la República Popular de China. Los negocios en Sinopec incluyen la exploración de petróleo y gas, refinación y comercialización, producción y ventas de productos petroquímicos, fibras químicas, fertilizantes químicos y otros productos químicos, almacenamiento y transporte por ductos de petróleo y gas natural, importación y exportación de petróleo crudo y gas natural, productos refinados del petróleo y otros productos petroquímicos.Mejor dicho, Sinopec está en el área que a nosotros, los bolivianos, más nos interesa, o por lo menos nos debería interesar. Y duele que en vez de negociar con el Estado Boliviano (plurinacional, además) Sinopec haya preferido comprar acciones de la subsidiaria de Repsol que opera en el Brasil. Eso debería por lo menos avergonzar a quienes manejan asuntos petroleros en Bolivia, así sean funcionarios con interinidad indefinida.El interés de China por el carbón, además del petróleo y el gas, es tema aparte. La presencia del presidente colombiano allá, en China, tenía precisamente mucho que ver con eso, porque Colombia ya está exportando 100 millones de toneladas anuales de carbón.Allí, en Colombia, donde termina esa cordillera de los Andes que nace aquí, esta uno de los mayores yacimientos de carbón del mundo, pero aquí ni siquiera una prospección geológica completa tenemos. Ni para el carbón, ni para el gas, ni para ninguno de esos recursos (que no son solo “comodities”).

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