Como una gota de sangre

Luego, los minerales del nuevo mundo (primero los preciosos, oro y plata) luego todos los demás, permitieron la revolución industrial, que cambió totalmente la economía europea, primero y la de sus colonias norteamericanas luego.Ahora, muchos europeos y estadounidenses siguen considerando a...

Luego, los minerales del nuevo mundo (primero los preciosos, oro y plata) luego todos los demás, permitieron la revolución industrial, que cambió totalmente la economía europea, primero y la de sus colonias norteamericanas luego.Ahora, muchos europeos y estadounidenses siguen considerando a América Latina como proveedora de “comodities” como llaman en inglés a los productos naturales, que para ellos son sinónimo de mercancías o mercaderías.Pero no todos los europeos piensan igual. Hace poco, Umberto Mazzei, que es doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia y Director del Instituto de Relaciones Económicas Internacionales en Ginebra, publicó una opinión suya, sumamente elocuente, bajo el explícito título de “El petróleo no es un “commodity”El comentario de Mazzei, publicado a propósito de la renacionalización de YPF en la Argentina, sostiene que el petróleo no es una materia prima cualquiera. Basta considerar la complejidad de las técnicas para su extracción eficiente. El petróleo es un producto estratégico que modela la política internacional. Desde finales del siglo XIX orienta la política exterior de las grandes potencias – mimetizado bajo retórica ideológica - porque el petróleo es esencial para la especulación financiera. La mezcla de finanzas y petróleo ya explotó en dos guerras mundiales. En 1914 y en 1939 el 85% de la producción petrolera estaba controlada por empresas y bancos británicos y norteamericanos.Lo que hace notar doctor Mazzei es por demás pertinente y oportuno. Sostiene que las circunstancias de la producción y el abastecimiento petrolero internacional hacen que la medida del gobierno argentino sea oportuna y justificada, como lo comprende y apoya casi todo el Congreso argentino. En América Latina el apoyo fue casi unánime y al Presidente Calderón de México, lo regañó su congreso por inmiscuirse en un asunto bilateral.El argumento del mal ejemplo argentino que aleja inversiones extranjeras está mal informado. Son el crecimiento económico y los recursos quienes atraen las inversiones y América del Sur reúne ambos requisitos. Hoy día es la región que más capitales recibe, tantos que Brasil ha tenido que poner límites.A estas opiniones se suman las de otros expertos que coinciden en relevar la importancia de los hidrocarburos y corregir esa tendencia de considerarlos como cualquier “mercancía”.Para reforzar esta idea, el doctor Mazzei recupera una expresión del médico, político, periodista y Primer Ministro de Francia en una de las horas más difíciles de su historia, Georges Benjamín Clemenceau.Clemenceau, en 1918, dirigiéndose al entonces presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson le dijo: « Pour nous, une goutte de pétrole a la valeur d’une goutte de sang», o sea: Para nosotros, una gota de petróleo  tiene el valor de una gota de sangre.Quince años más tarde se derramarían ríos de sangre boliviana y paraguaya en el Chaco. Por el petróleo.Una dura lección que deberíamos haber aprendido, para nunca tener que repetirla.

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