Fascistas. Que los hay, los hay

Y por eso parece insensato que nos preocupemos por Grecia y por el fascismo que se percibe nuevamente allí y en otros países europeos.No lo haríamos si no fuera porque una pequeña noticia publicada ayer (realmente pequeña pues no llegaba a 100 caracteres), nos alertó sobre lo que dijo un...

Y por eso parece insensato que nos preocupemos por Grecia y por el fascismo que se percibe nuevamente allí y en otros países europeos.No lo haríamos si no fuera porque una pequeña noticia publicada ayer (realmente pequeña pues no llegaba a 100 caracteres), nos alertó sobre lo que dijo un dirigente político griego: El partido tiene claro cómo solucionar el problema de la inmigración ilegal: “Hay que proteger las fronteras, y proponemos poner minas a todo lo largo de las mismas”.Ahí sí “paramos las orejas”. Porque sabemos que muchos bolivianos siguen emigrando a Europa y por eso precisaremos: El político que hizo semejante propuestas en Grecia es Nikolaos G. Michaloliakos, hombre de 50 años, o sea nacido después de la Segunda Guerra Mundial y líder del partido ultra-nacionalista griego “Amanecer Dorado”Michaloliakos ha sido siempre un nazi declarado. A los 16 años ya era miembro del partido de ultra-derecha de los herederos ideológicos del régimen fascista de Ioannis Metaxas.Del fascismo tenemos muchas referencias, parq evitar sesgos, apelamos a la enciclopedia que lo define así: El fascismo es una ideología y un movimiento político que surgió en la Europa de entreguerras (1918-1939).El proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario. Su base intelectual plantea una sumisión de la razón a la voluntad y la acción, un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas que conduce a la violencia contra los que se definen como enemigos por un eficaz aparato de propaganda, un componente social interclasista, y una negación a ubicarse en el espectro político (izquierdas o derechas), lo que no impide que habitualmente las corrientes historiográficas y la ciencia política sitúen al fascismo en la extrema derecha y le relacionen con la plutocracia, o sea un sistema de gobierno en el que el poder lo ostentan quienes poseen las fuentes de riqueza.Mientras tanto, personajes como el filósofo alemán Jürgen Habermas repiten que en Europa se está desmantelando la democracia y dicen que en España, por ejemplo, el gobierno reforma el Código Penal para sancionar a los que participan en manifestaciones. Buscan además amedrentar a la ciudadanía pacífica que se opone en masa a la violación de sus derechos sociales. Buscan que la gente tenga más miedo al sistema. Y Habermas no es el único alarmado. Otros sostienen que el fascismo de hoy en Europa ha sustituido los uniformes pardos o negros y las liturgias delirantes por el control férreo de medios de comunicación que utilizan para desinformar y mantener desorientada y adormecida a la ciudadanía.Cierto, ese “renacer” del fascismo es allá. Pero nos guste o no estamos globalizados y si algo cunde con asombrosa facilidad es un mal ejemplo.Por cierto, el domingo hubo elecciones en Grecia y al momento de escribir esto Michaloliakos tenía ya por lo menos 22 escaños asegurados en Parlamento griego. No es para tomarlo con chacota.

Más del autor