Los españoles respetables
La confusión se refiere, obvio, a los reclamos provenientes de España, por la intervención legítima de gobiernos latinoamericanos a empresas que siendo transnacionales se empeñan en figurar como españolas. Repsol y REE son dos de ellas.No es una confusión de todo el pueblo español, sino...
La confusión se refiere, obvio, a los reclamos provenientes de España, por la intervención legítima de gobiernos latinoamericanos a empresas que siendo transnacionales se empeñan en figurar como españolas. Repsol y REE son dos de ellas.No es una confusión de todo el pueblo español, sino una confusión alentada por autoridades españolas, como el ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Magallo, quien habló de “retirar la ayuda económica a Bolivia.” La advertencia viene de un país sumido en una crisis económica sin precedentes, con un desempleo desbocado superior al 20% y luego de que se evidenciara que sus principales empresas transnacionales han incurrido en fraudes contables e incumplimientos de compromisos de inversión.Esos incumplimientos le dieron pie a la presidenta argentina para intervenir Repsol. El presidente boliviano, extrañamente, no los denunció en estrados judiciales hasta ahora. Faltan aún algunos “rounds”, pero no tenemos esperanzas, porque con las auditorias a las petroleras que operaban en Bolivia y que fueron “nacionalizadas”, escarmentamos y casi perdimos todas las esperanzas en las nacionalizaciones incompletas.Pero vayamos a las ayudas, on line. Como anunciamos.Esta viene de un artículo de Juan Carlos Monedero, publicado en Fusión y reproducido por Sin Permiso. Dice: “La Transportadora de Electricidad nacionalizada (que es filial de Red Eléctrica Española -REE- y que gestiona nada menos que el 77% de la red de interconexión de Bolivia) tiene una pequeña parte de capital público. A día de hoy, el 20% es gestionado por la Sociedad Española de Participaciones Empresariales (SEPI), lo que queda del antiguo Instituto Nacional de Industrial y que ha ido vaciándose en estos últimos años. El 80% restante pertenece a capitales privados. De España, lo que de verdad tiene es solamente el nombre. Además, ese 20 % está a punto de ser reducido a la mitad.La otra ayuda viene de un amigo entrañable y recuerda algo que dijo un ilustre, notable y nunca bien ponderado español, allá, por el año 1904.Cuando se estaba hablando de los españoles y de las distintas clases de españoles, el novelista vasco Pio Baroja sorprendió a todos y dijo:“La verdad es que en España hay siete clases de españoles… sí, como los siete pecados capitales. A saber:1) Los que no saben;2) los que no quieren saber;3) los que odian el saber;4) los que sufren por no saber;5) los que aparentan que saben;6) los que triunfan sin saber, y7) los que viven gracias a que los demás no saben. Estos últimosse llaman a sí mismos “políticos” y a veces hasta “intelectuales”.Estos últimos son los que ahora vociferan, seguramente porque no tienen compromiso con la España que nosotros respetamos, sino con las corporaciones transnacionales, que no dan motivos para ser respetadas. En ninguna parte. De ellas seguiremos hablando. Y gracias por las ayudas.


