Ojo con el matonaje
Para corregir por lo menos en parte eso, hoy no vamos a ocuparnos de la estatización de YPF en Argentina, ni del paro médico en Bolivia, ni mucho menos de las intensas campañas electorales en los Estados Unidos, en México, en Venezuela y en varios otros países. Vamos a ocuparnos de algo...
Para corregir por lo menos en parte eso, hoy no vamos a ocuparnos de la estatización de YPF en Argentina, ni del paro médico en Bolivia, ni mucho menos de las intensas campañas electorales en los Estados Unidos, en México, en Venezuela y en varios otros países. Vamos a ocuparnos de algo tan urgente y tan importante como todo eso, algo muy antiguo, además: el matonaje.Preferimos llamarlo así y no con su nombre en inglés, bullying, que se ha vuelto ahora “popular” especialmente entre algunas ong. Y comencemos por lo básico: la definición.El matonaje está claramente definido como acoso, hostigamiento principalmente escolar y es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.En Tarija se ha establecido incremento en estos casos de matonaje, pero su divulgación se hace preferentemente en espacios periodísticos (en cualquier tipo de medio) llamados genéricamente “crónica roja”, especializados en informar sobre delitos o sobre accidentes.Creemos que el matonaje es un fenómeno social que rebasa con mucho los estrechos límites de la crónica roja. Se ha convertido en un comportamiento que lejos de afectar sólo a individuos se trasmina inclusive a instituciones, con peligro de convertirse en un fenómeno estructural, o sea en uno que no necesita estímulos externos para reproducirse.No otra cosa podemos pensar, por ejemplo, de las mayorías “aplanadoras” que imponen su voluntad en cualquier clase de grupo humano con o sin el respaldo de alguna razón, sino simplemente porque son mayorías. Y como yapa, suelen llamar a esto “democracia”.De todas maneras, el matonaje está indisolublemente ligado con la violencia, con el conflicto y como tal debe ser tratado, en todas sus variables.Como los medios de comunicación son lo que en forma más directa nos atinge, encontramos que los estudiosos de la violencia, los “violentólogos” han llegado también a la conclusión de que la violencia en los medios de comunicación tiene efectos sobre la violencia real, sobre todo entre niños. Se discute aún el tipo de efectos y su grado: si se da una imitación indiscriminada, si se da un efecto insensibilizador, si se crea una imagen de la realidad en la que se hiperboliza la incidencia de la violencia, etc.No es víctima del matonaje solamente quien lo sufre, sino también quien lo practica, o sea “el matón”, que incorpora en su comportamiento habitual esa forma violenta que afectará en forma permanente su personalidad futura.Entonces, el matonaje es algo que no se debe tratar a la ligera.


