Hemos andado, y no hay camino
Podríamos citar muchos ejemplos para ilustrar lo anterior, desde el ya clásico de la interminable vía Tarija Potosí, hasta el relacionado con el parque Isiboro Sécure, que tiene ya una fama internacional que habrían envidiado el maestro Atahuallpa Yupanqui para su “camino del indio” o...
Podríamos citar muchos ejemplos para ilustrar lo anterior, desde el ya clásico de la interminable vía Tarija Potosí, hasta el relacionado con el parque Isiboro Sécure, que tiene ya una fama internacional que habrían envidiado el maestro Atahuallpa Yupanqui para su “camino del indio” o el no menos célebre Juan Manuel Serrat cuyos versos …”se hace camino al andar”, nos ponen a pensar que los bolivianos ya hemos “andado” mucho sin que eso sea proporcional con nuestros precarios y escasos (pero costosísimos) caminos.La oportunidad está ni pintada para referirnos también a otro camino francamente “inquietante”: el camino - o los caminos - que deben vincular con asfalto al Valle de Tarija con el Chaco, del cual aparece ahora, curiosamente, una “tercera alternativa” recibida casi con alborozo por ciertas autoridades de la Gobernación.Dicen algunos chaqueños que, para evitar politizar el tema, exigirán que ABC haga su parte en la red vial fundamental, la Gobernación que haga lo que quiera con la actual ruta (Variante) en construcción, iniciada en la gestión del gobernador suspendido, Mario Cossío, pero paralizada, y que ellos, las autoridades y dirigentes chaqueños, plantearán su “tercera opción”. Sin aparentemente importar que para ambas rutas en curso (la red vial fundamental y la variante) ya se han invertido varias decenas de millones de dólares de recursos departamentales, casi con alegría de chiquillos, se plantea ahora la posibilidad de invertir otros varios millones de dólares en una ruta que, hasta donde se sabe, es sólo una idea aparentemente “brillante” de ciertas personas.No hay la menor duda – salvo para cierta clase de “políticos”- que la actual administración interina de la Gobernación carece de legitimidad, un atributo básico del que debería estar revestida cualquier autoridad departamental que tiene la capacidad de decisión sobre la inversión de recursos públicos. Sus capacidades de decisión, en consecuencia, están limitadas precisamente por la transitoriedad de su mandato.En ese contexto, pretender decidir por si y ante si sobre el cambio de rumbo en las inversiones en carreteras planteadas por una autoridad que ejerció el cargo luego de participar en justas electorales que merecieron el apoyo mayoritario de la población – nos guste o no -, es una osadía que a veces pasa los límites de la irresponsabilidad.La irresponsabilidad tiende a tornarse en ilegalidad cuando por omisiones o acciones se están afectando intereses económicos concretos del departamento. Vale la pena que las autoridades electas, como los Ejecutivos Seccionales, que prevén reunirse los primeros días de mayo en una denominada “Cumbre Vial” (desconfiamos siempre de esos rimbombantes bautizos a eventos de esa naturaleza, que parecen ocultar otros intereses menos elevados), no rifen la legitimidad de la que ellos sí están por ahora revestidos para prestarla a intereses empresariales y personales que, según ha denunciado un ex jefe de la Unidad Prochaco de la Gobernación, estarían detrás del interés de suspender definitivamente las obras en la Variante al Chaco o, “sin querer queriendo”, releven indefinidamente a la ABC de su obligación de cumplir con su parte en Tarija en el tema carretero. Por ello, quienes conocen de caminos, y deben ocuparse de ellos no son, definitivamente, los poetas, ni los cantores que lo hacen muy bonito, ni deben ocuparse los políticos que no fallan: donde ponen el ojo arman una calamidad.Es hora de que la sociedad civil, apoyada por los profesionales formados concretamente para eso, o sea los ingenieros y las correspondientes ramas afines asuman sus responsabilidades sociales, para hacerlas conocer y respetar. Caso contrario no llegaremos a ninguna parte. No habrá camino.


