Frustraciones que suman y siguen
ambos mentados hace décadas como grandes esperanzas para concretar el desarrollo económico boliviano y ambos sistemáticamente postergados.Una vez despertadas las expectativas aparece el riesgo de la frustración y ahora estamos sintiendo con fuerza ese sentimiento a propósito del anuncio...
ambos mentados hace décadas como grandes esperanzas para concretar el desarrollo económico boliviano y ambos sistemáticamente postergados.Una vez despertadas las expectativas aparece el riesgo de la frustración y ahora estamos sintiendo con fuerza ese sentimiento a propósito del anuncio brasilero de que explotará los yacimientos de hierro del Mato Grosso, ahí cerquita del Mutún. Ese Mutún fue privatizado, pero no por el gobierno de Sánchez de Lozada, sino por este, el de Evo Morales, que en el 2006 entregó por 40 años el yacimiento de hierro del Mutún, el más grande del mundo, a la transnacional india Jindall Steel, que impuso sus condiciones económica-financieras y anunció beneficios menores a los inicialmente previstos por el gobierno. Beneficios todavía dudosos.Los primeros 20 años del contrato, Jindall Steel explotará el yacimiento en forma exclusiva, y los siguientes 20 años en sociedad con el Estado, que será socio minoritario. Cuando se firmó ese contrato, era Ministro de Planificación Carlos Villegas, el mismo que ahora se mantiene en el gobierno como “presidente interino” de YPFB y él, en aquella oportunidad, aseguró que habría “producción tanto de materia prima como de acero, fierro de construcción, etc.”. Y los bolivianos comenzamos a tener expectativas con “la siderurgia”. Expectativas que ahora tienen más sabor a frustración porque BNA nos informa que estudios preliminares confirmaron la existencia de un yacimiento de mineral de hierro en el estado brasileño de Mato Grosso que alberga 5.290 millones de toneladas de recursos con 40,5% de ley con un contenido de 2.140 toneladas métricas.El depósito, en que trabaja la firma brasilera IMS Mineração, y se ubica en la ciudad de Juína, 743 kilómetros al noroeste de la capital estatal, Cuiabá. Las pruebas en Juína se han prolongado por seis años y los estudios de factibilidad que se están realizando estarían listos en junio del 2013. El yacimiento de mineral de hierro Juína ha sido comparado con Carajás, en el estado de Pará. El complejo Carajás, de propiedad de la minera local Vale (para la cual, como hemos dicho en otra oportunidad, “todo vale”) tiene la mina de hierro más grande del mundo con un mineral de alta calidad, cuya ley llega a 65%. Y lo que se anuncia como proyecto siderúrgico en Mato Groso está, precisamente, en ese pedazo de territorio que Bolivia perdió por tratados en 1867 y en 1928, que a esta altura ya comienzan a doler como esas fatídicas guerras del Pacífico, del Acre y del Chaco.Se está demostrando así que no hacen falta guerras para perder nuestro patrimonio nacional. Con administrarlo mal es suficiente.La privatización del Mutún fue muy cuestionada cuando se hizo. Luego, la Jindal demostró tener más interés por el gas que por el hierro y finalmente el anhelo de siderurgia pasó a dormir el injusto sueño de los litigios interminables.Y seguimos acumulando frustraciones.


