Como enseñaba Licurgo

Es que somos lo que somos: mestizos, digan lo que digan y hagan lo que hagan los fundamentalistas que se empeñan contra todos los esfuerzos de unidad latinoamericana y, mucho más grave, se empeñan en dividir la conciencia nacional boliviana, fracturándola en nacionalidades indígenas,...

Es que somos lo que somos: mestizos, digan lo que digan y hagan lo que hagan los fundamentalistas que se empeñan contra todos los esfuerzos de unidad latinoamericana y, mucho más grave, se empeñan en dividir la conciencia nacional boliviana, fracturándola en nacionalidades indígenas, pretendiendo separarlas del sentimiento nacional boliviano, construido con mucho sacrificio pero aún vulnerable. Expliquémoslo:Evos Morales, reelecto como jefe nacional de Movimiento Al Socialismo (MAS), al agradecer esa reelección sostuvo que “la única forma de perjudicar al actual gobierno y al partido en función de gobierno es crear fracciones internas e infiltrados”. “Lo único que puede perjudicarnos son nuestras fracciones”, afirmó textualmente y tiene razón, porque así era “como enseñaba Licurgo”.Y Evo Morales nos hizo recordar la escuela, allá a principios de los años 50, cuando Evo aún no había nacido, y con el libro Corazón del italiano Edmundo de Amicis nos enseñaban que Licurgo, en Esparta, les entregaba a sus alumnos unos palitos, pidiéndoles que los rompieran, lo cual hacían sin dificultad.Tomaba luego Licurgo todos los palitos, los reunía en un mazo, los ataba y pedía que lo rompieran. Nadie podía hacerlo. Esa es la gran enseñanza del poder de la unidad.Lo de dividir para reinar es una fórmula aplicada luego por muchos, para romper lo que incomoda, les estorba o les perjudica. Y se nota que Evo Morales está sintiendo en carne propia (es decir en “su” propio partido) los perversos efectos de la división.La simiente de esta situación, ahora lamentada también por el presidente Morales, está en el artículo 2 de la Constitución Política vigente, donde se menciona “la existencia pre colonial de las naciones y pueblos indígena, originarios campesinos y su dominio ancestral sobre sus territorios”.De nada sirve que en el mismo artículo se establezca que tales “naciones y pueblos” deben actuar EN EL MARCO DE LA UNIDAD DEL ESTADO. Esto último se ignora, se desacata y se viola por intereses ajenos a la unidad nacional. Y como daría la impresión de que estamos comenzando a filosofar, apelemos, para concluir, a la paradoja, que es un poderoso estímulo para la reflexión, porque sirve para reflejar la complejidad de la realidad: Evo Morales pidiéndole a su propio partido que mantenga la unidad y Evo Morales gobernando un país en cuya constitución está sembrada la semilla de la división nacional.  Es una paradoja.Habría que pedirle al señor Presidente, con todo respeto por supuesto, que se mire en el espejo, es decir, que mire en el espejo del MAS lo que “las fracciones internas y los infiltrados” le están haciendo a Bolivia.Y para hacerlo estamos utilizando, con la mejor intención, sus mismas palabras.

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