Unas de cal y otras de arena
Pasó un año y el Japón, con esa tenacidad que es paradigmática, sin actitudes mendicantes, ha llorado a sus muertos y ha comenzado, una vez más, a reconstruirse, como lo hizo antes, cuando los portugueses lo invadieron en 1542, o como cuando el gobierno Meiji protagonizó una revolución...
Pasó un año y el Japón, con esa tenacidad que es paradigmática, sin actitudes mendicantes, ha llorado a sus muertos y ha comenzado, una vez más, a reconstruirse, como lo hizo antes, cuando los portugueses lo invadieron en 1542, o como cuando el gobierno Meiji protagonizó una revolución silenciosa y muy eficiente, o más cerca aún, cuando en 1945, vencido, humillado por las primeras bombas atómicas y ocupado por un ejército extranjero, materialmente arruinado, se levantó en una nueva insubordinación fundante para volver a ser lo que es ahora: Una potencia.Del once de septiembre sobra decir algo, porque nos han empalagado con relatos de ese atentado terrorista, que según muchas versiones (entre ellas la de Richard Clarke en “Contra todos los enemigos”) era conocido con anterioridad por las autoridades, que no quisieron evitarlo, por estar más pendientes de lo que harían luego, disfrazando sus verdaderos intereses: invadir Irak y explotar su petróleo.La diferencia del once de marzo con el de septiembre es ostensible.Reconocido el ejemplar comportamiento del pueblo japonés, ocupémonos de lo nuestro, donde tenemos algunas buenas nuevas y otras que preferiríamos ignorar, pero no podemos. Comencemos con las buenas.Nos cuentan que, pasada la última reunión ampliada de ministros se llegó a la conclusión de que “El tema energético es una prioridad para el Gobierno Nacional”, es decir, descubrieron que el agua moja, porque eso mismo lo hemos sostenido modestamente aquí, en varias oportunidades. Pero bueno, al menos lo descubrieron.Lo otro bueno es que la Asamblea Departamental tratará hoy un proyecto de ley para la creación de parques industriales. Ya era hora y esperemos que no se quede en solo papeles o se postergue la sesión. Dijeron que se impulsará la creación de por lo menos dos parques industriales. Uno en el Chaco y otro en la capital del departamento.Quisiéramos terminar aquí, con esas buenas nuevas, pero las de cal no nos hacen ignorar las de arena que también provienen del gobierno departamental, desde donde el funcionario a cargo de la Dirección de Relaciones y Cooperación Internacional, con todo desparpajo, informó que se hicieron las gestiones necesarias ante la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), para que Tarija pueda recibir dos millones de bolivianos de los 14 millones que donará la FAO al Estado para cubrir la zonas afectadas por desastres naturales en Bolivia.¡Qué vergüenza! Estar pendientes de una donación, después de que más de mil millones quedaron el 31 de diciembre pasado en caja y en bancos, porque no se supo cómo invertirlos.


