Petroleras de aquí y de allá
Tenemos a México un poco abandonado y no vamos a proyectar nuestra culpa, como suelen hacerlo, pero por hoy hay temas mucho más actuales y próximos. Y en este caso, proximidad obliga.La plataforma especializada en hidrocarburos, a la cual hemos apelado a menudo por su confiabilidad, nos trae...
Tenemos a México un poco abandonado y no vamos a proyectar nuestra culpa, como suelen hacerlo, pero por hoy hay temas mucho más actuales y próximos. Y en este caso, proximidad obliga.La plataforma especializada en hidrocarburos, a la cual hemos apelado a menudo por su confiabilidad, nos trae dos informaciones simultáneas: un anuncio de que en Bolivia están pensando aumentar las ganancias de las corporaciones petroleras privadas, mientras en la Argentina están pensando expulsar a por lo menos una de tales corporaciones (la misma que opera en Bolivia), porque no cumple con las inversiones que le toca.Para concretar, lo de la Argentina es concretamente, un conflicto con la petrolera Repsol YPF y por ahora quien lidera las poco veladas amenazas de expulsión es el gobernador del distrito patagónico de Chubut, Martín Buzzi, luego de una reunión de las 10 provincias petroleras argentinas.“El nivel al cual aspiramos, reclamamos y pedimos es un incremento del 15% de la producción”, señaló Buzzi y está en su derecho de sentirse ofendido, porque hubo auditorías y se demostró que Repsol YPF reparte millonarias “utilidades”, entre sus accionistas y escamotea las inversiones.En cambio, en Bolivia, según la misma fuente, El vicepresidente García Linera explicó, según difundió el diario El Deber, que es necesario encontrar una fórmula para que haya una mayor oferta de combustibles y “reconoció” que el precio (27 dólares el barril de crudo) que actualmente paga el Gobierno a las petroleras debe ser mejorado aunque no brindó mayores detalles sobre el tema.Algo habíamos oído de esto y puesto que prevenir es mejor que lamentar, preferimos adelantarnos para dejar establecido que esas decisiones sobre el petróleo deben ser resultado de cuidadosas auditorías.Tememos, sin embargo, que esta voz de alerta se pierda, porque el vicepresidente García Linera no cree o no confía (o no quiere creer ni quiere confiar) en las auditorías y ya lo demostró sobradamente con las auditorías que el gobierno boliviano ordenó hacer para el último proceso de nacionalización de los hidrocarburos.El vicepresidente mantuvo los resultados de esas auditorías “reservados” (en secreto, es mejor decir) y finalmente las descalificó públicamente porque en ellas habían intervenido “antropólogos y sociólogos”, como si no fueran ellos precisamente, los profesionales que pueden opinar sobre los daños sociales que puede causar la explotación de petróleo. Eso no es solo cuestión de contadores públicos y auditores.Espero, sin embargo, que no resuelvan ahora, autoritariamente, hacerles ganar más a las compañías petroleras extranjeras que medran en Bolivia.¿O será que las expulsadas de Argentina van a terminar “refugiándose” en Bolivia?Amanecerá y veremos. Como decía Homero. No Homero Carvalho, sino el otro, el griego.


