El bono a la discapacidad

ni la discapacidad, ni la pobreza, ni la marginalidad se solucionan repartiendo bonos desde el Estado. Eso, al contrario, ofende. Debería ofender, porque existen discapacitados que logran imponerse a su condición y orgullosamente aportan a la sociedad con lo que hacen, desde diferentes campos....

ni la discapacidad, ni la pobreza, ni la marginalidad se solucionan repartiendo bonos desde el Estado. Eso, al contrario, ofende. Debería ofender, porque existen discapacitados que logran imponerse a su condición y orgullosamente aportan a la sociedad con lo que hacen, desde diferentes campos. Lo que percibimos es que con la discapacidad de otras personas se esconde la propia “incapacidad” para aportar a la sociedad. Es el caso de incapaces ex ministros criticando al gobierno –con o sin motivo -desde su cómodo asilo en el exterior.Pero, ya que estamos en eso, hagamos notar que hasta hace menos de 50 años inclusive los zurdos eran considerados “discapacitados”. Veamos lo que sobre eso dice la enciclopedia: En la década de los años 1960, las personas zurdas eran vistas como personas con discapacidad siendo obligadas a escribir con las manos derechas y castigadas si no lo hacían.  Hoy existen sacacorchos, tijeras, alicates y otras herramientas especialmente diseñadas para zurdos y la historia cambió.Y en ese afán de buscar situaciones ejemplares, no podemos ignorar a Stephen  W. Hawking, el notable científico inglés, quien está gravemente discapacitado a causa de su enfermedad: la esclerosis lateral amiotrófica, la cual no le impide mantener su alta actividad científica y pública. Relacionar a ese admirable científico con la idea de un “bono” sería grotescamente ridículo, pero en Bolivia podemos decir mucho sobre los bonos, que parecen ser concebidos como panacea para todos nuestros males sociales y se asignan más para adormecer la conciencia de quienes deberían solucionar esos males, que para ayudar a quienes los padecen. Con lo cual el bono en sí, que podía ser beneficioso, se vuelve perverso.Pero este último tema da para mucho y seguirenos ocupándonos de él. Por ahora, concluyamos con que sentimos que febrero se nos termina y teníamos anunciada para este mes la incorporación de Tarija al sistema eléctrico interconectado.Esperamos que no vayan a salirnos con unas cortas y otras largas, como las que todavía estamos sufriendo por el dichoso camino que debería unir Cochabamba con Trinidad sin más demora y que ya se ha convertido en un quebradero de cabeza aparentemente insoluble. De eso también nos ocuparemos luego porque es un tema de primordial interés para el país como lo es para Tarija la conclusión de la ruta Tarija - Potosí y el gasoducto Villa Montes - Tarija, entre otras obras estratégicas.Y cuando toquemos el tema de la interconexión eléctrica (ojalá pronto), tendremos oportunidad para decir algunas cosas sobre un sector que mueve intereses transnacionales tan poderosos como el minero o el petrolero, con los que, por cierto, tiene directa relación.Esto último es, en realidad, una perogrullada, por la cual pedimos excusa porque, como a muchas personas, a nosotros a veces se nos pasa por alto que vivimos inmersos en un “sistema”.Un sistema que es inocultable que está en crisis, pero que sigue siendo sistema. Por ahora.

Más del autor