Recordemos a Lucho Pueblo
Y no es la primera vez que sucede, ya hace diez años, el diario inglés London Telegraph y el Inside Fraud Bulletin, denunciaban que el banco del Vaticano era responsable del blanqueo de 55 billones de dólares de la mafia, anualmente.Hoy, es una investigación de la televisión italiana la que...
Y no es la primera vez que sucede, ya hace diez años, el diario inglés London Telegraph y el Inside Fraud Bulletin, denunciaban que el banco del Vaticano era responsable del blanqueo de 55 billones de dólares de la mafia, anualmente.Hoy, es una investigación de la televisión italiana la que afirma que un ex alto funcionario del Vaticano había sido transferido contra su voluntad tras quejarse sobre irregularidades en el otorgamiento de contratos. El programa “Los Intocables” en la respetada red privada de televisión La 7 emitido el miércoles en la noche mostró lo que dijo que eran varias cartas enviadas por el arzobispo Carlo María Vigano, entonces vicegobernador del Vaticano, a varios superiores, incluyendo al Papa Benedicto XVI, en el 2011 respecto al caso.Hace diez meses el secretario de Estado Vaticano, Tarcisio Bertone, informó a Vigano que sería transferido desde su cargo, pese a que debía durar hasta el 2014. En carta casi simultánea, fechada el 4 de abril del 2011, Vigano afirmó haber descubierto que la administración de algunas inversiones del Vaticano había sido confiada a dos fondos manejados por un comité de banqueros italianos “que velaban por sus propios intereses más que por los nuestros”.En la misma carta, el funcionario dijo que en una sola transacción financiera en diciembre del 2009, “nos hicieron perder dos millones y medio de dólares”.Estas lamentables situaciones, que hace una década vincularon a logias mafiosas como P2, con arzobispos-banqueros como Paul Marcinkus y delincuentes convictos como Michele Sindoná, lastiman principalmente a los buenos cristianos, que son muchos (no decimos “somos” porque apenas calificaríamos como “regulares”).Y nos recuerdan a sacerdotes realmente ejemplares, como Luis Espinal o Lucho Pueblo como les gustaba llamarlo, pregonando y practicando que “El cristiano no es un custodio del ‘orden’ establecido que mira sólo al pasado, sino un hombre de cara al futuro. Y el futuro quiere decir: Cambio”.En esos sus inolvidables editoriales para prensa y radio (los conservamos como un tesoro) Espinal sostenía también que “El cristiano no cree en el dinero; por esto tampoco se le puede comprar con plata. Tampoco cree que la prosperidad de su negocio es un signo de la aprobación de Dios”.Más de 30 años han pasado desde aquella huelga de hambre de Lucho, en solidaridad con las mujeres mineras, en la cual Espinal demostró que no solo predicaba, sino que practicaba su amor por los pobres, hasta ese fatídico 21 de marzo de 1980 cuando fue encontrado el cadáver de ese jesuita irreemplazable, torturado y asesinado por quienes entonces tenían en sus manos el poder para hacerlo.¡Cuánta falta nos haces hoy, Lucho!


